Fuentes diplomáticas denunciaron ayer el secuestro en Irak de un centenar de trabajadores extranjeros cerca de zonas controladas por los islamistas del EIIL (sunita), que la semana pasada conquistaron las principales ciudades del norte de Irak e iniciaron un avance hacia Bagdad.
De las víctimas, cuarenta son obreros indios que fueron raptados en Mosul, la segunda ciudad del país.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de India, Syed Akbaruddin, aseguró que, sin embargo, no recibieron ninguna llamada reivindicando el secuestro y afirmó que el Gobierno indio trabaja con el iraquí y con organizaciones humanitarias para localizar a los trabajadores. Además, el enviado especial indio, Suresh Reddy, viajará a Irak para organizar la evacuación de sus ciudadanos.
De acuerdo con versiones periodísticas, los restantes 60 trabajadores fueron raptados en la región de Kirkuk. Quince de ellos son turcos -que se suman a los 49 turcos secuestrados en el inicio de la ofensiva del EIIL en Irak- y el resto son de Pakistán, Nepal, Bangladesh y Turkmenistán.
La estrategia de secuestrar extranjeros no es nueva para los yihadistas. Ayer se conoció que, el 29 de mayo, milicianos del grupo raptaron a 145 niños kurdos en el norte de Siria, país donde también combate, cuando regresaban a Minbej desde Alepo, donde habían rendido exámenes escolares.
Los padres de algunos de los niños expresaron temores de que sus hijos, secuestrados cuando retornaban de exámenes escolares, puedan ser usados para cometer ataques suicidas, informó el Observatorio Nacional para los Derechos Humanos (Ondus).
A fines de mayo, el EIIL también secuestró a otros 193 civiles kurdos de entre 17 y 70 años en la localidad de Qubasin, en la provincia siria de Alepo.
Ayer, en un mensaje televisado a la nación que mezcló optimismo con alarma, el primer ministro iraquí, el chiita Nuri al Maliki, dijo hoy que el Ejército lanzó una contraofensiva que dará una "lección" a los insurgentes al tiempo que solicitó a Estados Unidos que realice ataques aéreos contra posiciones del EIIL.
El ministro de Relaciones Exteriores iraquí, Hoshiar Zebari, informó que "Irak pidió formalmente la asistencia de Washington bajo un acuerdo de seguridad para llevar a cabo ataques aéreos contra grupos terroristas".
Mientras tanto, el presidente estadounidense Barack Obama discutió con altos miembros del Congreso las opciones militares a causa de la crisis en Irak. La única opción que excluyó el mandatario es el envío de tropas a Irak, fue la respuesta del vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, quien subrayó que la carta de una acción militar sigue sobre la mesa.
Obama insistió en que su Gobierno está "urgiendo a los líderes de Irak a dejar de lado las agendas sectarias y dialogar con un sentido de unidad nacional".
Por su parte, el jefe del Estado mayor conjunto, general Martin Dempsey, estimó que el poder político en Irak había plantado las semillas de la crisis que hoy enfrenta. Según él, los responsables estadounidenses advirtieron en varias ocasiones a los dirigentes iraquíes sobre los riesgos que corrían al aplicar una política que excluía a algunas comunidades religiosas. Pero sus opiniones fueron completamente ignoradas, lamentó.
En tanto, como parte de su ofensiva, los yihadistas lanzaron ayer un asalto contra la principal refinería de Irak, ubicada en Baiji a 200 kilómetros de Bagdad, que, según fuentes oficiales, fue repelida por el Ejército iraquí que también confirmó que sus tropas recuperaron partes de la estratégica ciudad occidental de Tel Afar, cerca de la frontera con Siria, que el EIIL había capturado el lunes pasado.
El vocero del Ejército iraquí, general Qasem Ata, dijo que los soldados asesinaron a 40 yihadistas en la refinería y que controlan la planta, desmintiendo informaciones de que los insurgentes dominaban la mayor parte de la instalación, que procesa 300.000 barriles de crudo por día y es el motor de la economía iraquí.
| Agencias EFE, ANSA, DPA y AFP |


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