Arranca en Nuva York una austera semana de la moda

Espectáculos

La Semana de la Moda Otoño-Invierno 2009-2010 arrancó este viernes en Nueva York bajo el manto de la austeridad y la incertidumbre, cuando parecen haber terminado los tiempos en que se organizaban locas veladas con abundante champagne en los "lofts" de Manhattan.

La cantidad de diseñadores inscritos en la lista oficial de la "Fashion Week" disminuyó levemente, llegando a 75 contra los 80 de septiembre pasado, antes de la brutal aceleración de la crisis que ya entonces estaba latente.

Yigal Azrouël dio el disparo de largada a esta gran cita de la moda, tras una presentación de "trajes rojos" organizada por la Fundación del Corazón (The Heart Truth) para alertar a las mujeres sobre los riesgos de enfermedades cardiovasculares.

El joven diseñador de origen israelí, que debutó en 1998 en Nueva York, presentó en menos de diez minutos un desfile oscuro y romántico, con pequeños vestidos ceñidos de canesú plisado bajo abrigos cortos y amplios en tweed, con grandes cuellos.

La mayoría de los estilistas presentarán menos modelos de lo habitual, entre 25 y 30 contra las 30 o 40 piezas habituales. Y algunos organizan desfiles colectivos para hacer frente a los gastos que pueden alcanzar varios cientos de miles de dólares entre ubicación, invitaciones, tarifas de las modelos, maquilladores, peluqueros, fiestas, etc.

Es el caso en particular de cuatro creadores africanos -de Sudáfrica, Nigeria y Malí-, que presentan por primera vez sus colecciones en la tarde del viernes.

Entre los inscritos están los ineludibles Diane von Furstenberg, presidenta de la asociación de diseñadores estadounidenses (Council of Fashion Designers of America), Ralph Lauren, Donna Karan y Calvin Klein.

El francés Lacoste presentará su colección el sábado por la mañana, justo antes de un esperado recién llegado, el diseñador libanés Georges Chakra, quien eligió Nueva York para presentar su primera colección de Prêt-à-Porter.

El "niño terrible" de la moda estadounidense Marc Jacobs mostrará sus creaciones, como es habitual, lejos de las tiendas de Bryant Park -cerca de Times Square- en una antigua armería del sur de Manhattan, pero también se puso a tono con los tiempos e invitó sólo a 700 personas el lunes, contra 2.000 el año pasado.

También figurarán nuevos diseñadores como Narciso Rodríguez, hijo de inmigrantes cubanos que vistió a Michelle Obama la noche de las elecciones el 4 de noviembre del año pasado; y "militantes" como Nanette Lepore o Anna Sui, quienes luchan por la supervivencia de los talleres de costura de Manhattan, amenazados de extinción debido a los altos costos de los inmuebles.

Anticipando el regreso de días mejores, el alcalde de la ciudad Michael Bloomberg anunció recientemente que la Semana de la Moda se mudará a partir del otoño 2010 al parque Damrosch, que depende del centro artístico y musical del Lincoln Center, tras la firma de un contrato de cinco años.

El espacio de cerca de 9.000 metros cuadrados, contra los 7.000 que cuenta el sitio actual de Bryant Park en el centro de Manhattan, ofrece además la posibilidad de organizar eventos en las salas del prestigioso Lincoln Center.

"Nuestra sociedad ha adoptado el lema del cambio y es hora de que cambiemos", explicó el vicepresidente de la Semana de la Moda, Fern Mallis.

"La industria de la moda es vital para la economía de Nueva York, emplea a unas 175.000 personas y representa anualmente miles de millones de dólares en ingresos. En estos tiempos difíciles, promover la Semana de la Moda y asegurarle éxito a largo plazo es más importante que nunca", concluyó Bloomberg.

Dejá tu comentario