5 de octubre 2007 - 00:00

Atractiva aproximación al universo de Gambartes

El documental es un acercamiento más afectivo que ensayístico a la figura de LeónidasGambartes, un creador único en el arte argentino que, además, realizó gran parte de suobra casi ciego.
El documental es un acercamiento más afectivo que ensayístico a la figura de Leónidas Gambartes, un creador único en el arte argentino que, además, realizó gran parte de su obra casi ciego.
«Gambartes. Verdades esenciales» (Argentina, 2007, habl. en español). Dir.: Miguel Mato. Documental.
El último documental de Miguel Mato recrea durante un distendido almuerzo al aire libre al que se suman algunas entrevistas, el período más creativo de la vida del gran pintor rosarino. A través de los testimonios de su mujer (Pituca), sus hijos, nietos, amigos, correligionarios políticos, discípulos, allegados y admiradores, se analizan el contexto socio cultural y las cuestiones estéticas que hacen de Leónidas Gambartes (1909- 1963) un artista original que no ocupa todavía el lugar que se merece. Mientras la Argentina miraba a París, a contrapelo de esa corriente, produjo una obra decididamente americanista, que resistió la influencia niveladora de Picasso, y cuya raíz puede rastrearse en la pintura mexicano, sobre todo, la de Rufino Tamayo.

La historia comienza en la década del 50, cuando Rosario era una próspera ciudad industrial. Las pinturas y dibujos, las imágenes de los coloridos y esquemáticos personajes y de una fauna fantástica, se cruzan hasta el final con los relatos más o menos elocuentes de quienes conocieron al artista.

Gambartes realizó gran parte de su obra casi ciego. Su campo visual era frontal y hacia los costados estaba tan reducido que se las ingeniaba para pintar fragmentos de la obra que luego debía reunir. El cuadro estaba en su mente hasta que finalmente, juntaba las piezas como si se tratara de un rompecabezas.


  • Alianza

  • Sus pinturas son densas, tienen la severa gravedad de los iconos religiosos y necesitan un tiempo prolongado de exposición para que el espectador pueda apreciarla, y las tomas resultan demasiado breves. A este dato se suma que una de las virtudes de Gambartes es la alianza sin fisuras que logró entre el espíritu de la obra y la materia empleada, que hace al encanto de la obra y que el cine no logra captar, porque sólo se percibe ante el cuadro.

    Aunque está bien descripta, es imposible sacar partido en una película de la perfecta fusión entre la imagen de los cuadros y el «cromo yeso», una mezcla de su invención que opaca las estridencias del color, lo vuelve sordo y distante como el de los frescos. Lo que sí transmiten las imágenes, es el tono mesurado del rosarino, ajeno a la retórica de los grandes maestros del arte social con quienes estuvo hermanado en las ideas. Las fotos de época, tanto o más incluso que algunos relatos (que bien podrían estar en off para que el espectador disfrute de la obra), contribuyen a crear la magia del personaje. Se lo percibe como un personajes intenso y sensitivo.

    Las primeras obras que realizó Gambartes son de la década del '40, unas estupendas series de cartones humorísticos y enmarañados dibujos en tinta, para luego y ya en los años '50, adentrarse en la Argentina profunda, la de nuestros mitos y tradiciones. En suma, se trata de una aproximación forjada desde el entorno afectivo, que suscita el deseo de conocer la trayectoria y la obra de Gambartes en profundidad.

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