15 de febrero 2001 - 00:00
Creíble historia de afecto
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Sergi López y Nathalie Baye.
A partir de ese esquema, surge una atractiva y elegante historia de afectos, nada lasciva, y surge también una cinematográfica reflexión sobre las diferencias de grado entre la aventura, la comunicación, el cariño, y el compromiso. Todo ello, sostenido por un preciso trazado de personajes y situaciones, y por unos intérpretes muy creíbles, en todo sentido: Nathalie Baye, que muestra sin problemas las arruguitas del cuello, y Sergi López. No son estrellas. Son actores que encarnan realmente a sus criaturas, con toda naturalidad. Y también hay otro sostén: el modo en que el autor sabe asociar sentimientos e imágenes.
Observe el espectador qué gente pasa detrás de la mujer, cuando ella va contenta por la calle después del primer encuentro. O la relación entre alguien que confiesa un olvido, el plano de una mujer que está limpiando, y la frase siguiente. O la típica expresión «no me cansaría nunca», ligada al gesto casi definitivo, de sentido contrario, que hace alguien en el pasillo cercano.


