Cumbio: "Mi fama demuestra que no hace falta desnudarse"

Espectáculos

Agustina «Cumbio» Vivero ganó una imprevista fama, en sólo dos semanas, luego de recorrer un gran número de programas de TV y radio tras la supuesta «guerra» entre las tribus urbanas «emos» y «floggers». La avidez del mercado no dejó pasar por alto el fenómeno: la editorial «Planeta» le publicará un libro del que, dice, «todavía no puede hablar» (se presume que estará escrito al menos); varias empresas de celulares se la disputaron para que su voz suene en ringtones y sus frases lleguen, vía mensaje de texto, a los clientes que así lo requieran; firmó con Nike para ser la cara de la marca y protagonizar un videoclip, y el próximo domingo debutará en teatro con cuatro funciones iniciales.

Creadora de un flog (fotolog, un blog confeccionado por fotos) que comenzó con algunas visitas y terminó con reuniones de más de cien personas en el Abasto, en una suerte de Facebook (red social virtual) pero cara a cara, Cumbio dijo a este diario: «No necesité de una foto desnuda para tener visitas, a diferencia de lo que ocurre con muchos videos de adolescentes que muestran sus relaciones sexuales. Creo que lo peor es la falta de diálogo y el miedo: entonces se filman y se cuelgan en Internet. Para mostrar imágenes tiene que haber un límite, pero para el diálogo, no debería haberlo».

Con más ideas de lo que aparentó en los programas de TV por los que desfiló, entre ellos Mirtha Legrand, Cumbio debutará como actriz en la comedia musical «¿Dónde van los sueños?» en El Cubo, con el joven elenco de «The Fun Musical Band», libro de Juan Paya y dirección de Pablo Drigo. El asesoramiento artístico es de Alicia Zanca y hay una participación especial de Juan Manuel Tenuta. Dialogamos con ella:

Periodista.: ¿Le pagaron para que fuera a tantos programas de TV?

Agustina Vivero: No, no me pagaron. Me llamaron de todos lados y fui porque me servía para explicar lo que pasó, esa supuesta guerra que no existió. Pero estar en la televisión no me gustó ni me molestó, me sirvió, pero ahora me siguen llamando de los mismos programas y no encuentro motivos. ¿Para qué voy a ir? ¿Para hablar de lo mismo? Fui para aclarar todo lo que se inventó entre los floggers y los emos, y ahora prefiero mantenerme al margen. Elijo por ejemplo hacer un calendario de fotos para beneficencia.

P.: ¿Cómo vivió el proceso de la creación del flog y descubrirse con cientos de seguidores? ¿Por qué se genera esa tribu? ¿Por pura diversión?

A.V.: Surgió simplemente para conocer gente. No es mío solo y tampoco tiene una idea. Se dijo de todo, que yo no abría más mi flog porque no me interesaba más conectarme con la gente, ahora que había logrado hacerme famosa, pero no es así. Lo abro una vez por semana y contesto a todos. No tiene sentido abrir y no contestar o poner a alguien que conteste por mí. Antes abría el flog todos los días pero ahora con el colegio, el teatro, las notas, los contratos, no tengo tiempo.

P.: ¿Sus padres qué opinan?

A.V.: Me acompañan en todo, me inculcan que mi prioridad es la escuela y seguir estudiando. Con la universidad pasa igual, yo quiero ir a TEA a estudiar periodismo pero mamá quiere que lo complete con alguna otra cosa porque sólo TEA es poco.

P.: ¿Cómo ve el fenómeno del sexo adolescente en Internet?

A.V.: Me parece que grabar sexo para mostrarlo es morboso, lo mismo que grabar al alumno quemándole el pelo a la maestra. Podría haber terminado en alguien muerto pero lo hicieron para mostrarlo en Internet, nada más. En cuanto a los videos sexuales, se hacen sólo por necesidad de hablar de un tema que debería poder hablarse en las casas y en las escuelas. La charla sobre sexualidad falta, por miedo. No se puede ver como un juego, porque por imprudencias en una relación sexual uno puede llegar a morir por una enfermedad.

P.: ¿Qué limites plantea en su fotolog?

A.V.: El límite lo pone el fotolog con el contrato que uno firma para acceder. No se pueden publicar marcas o fotos ni siquiera en corpiño. Pero para mí todo pasa por lo que uno decide publicar.

P.: ¿Por qué surgió la pelea con los emos?

A.V.: Eso lo armaron los medios por mala información. fue sólo como cualquier pelea de barrio y se exageró. Nosotros tenemos buena onda con todas las tribus, los emos, los cumbieros, los raperos.

P.: ¿Cómo imagina la comunicación del futuro? Ahora es el MSN, el SMS, los flogs, pero ¿qué vendrá?

A.V.: Puede venir cualquier cosa pero lo más importante es no perder el contacto entre personas, el respeto y la educación, sino no se logra nada. Uno existe no por estar en Youtube sino desde que nace. Internet no da entidad. Mis padres no saben ni encender la computadora y tenemos una excelente comunicación.

P.: ¿Como llegó al teatro?

A.V.: Una de las actrices me vio en el Abasto, en la reunión de la tribu flogger, y me dijo si me interesaba actuar. Me pareció divertido y entonces tuve una reunión con el director y mamá. Como no sé actuar, me pareció interesante porque hago de flogger, de mí misma, pero hay una especie de guión que se arma entre todos a través de la improvisación. Como no soy actriz, ni bailo ni canto, ni sabía manejarme en el escenario, es un aprendizaje. Soy una flogger que se prepara para el escenario y el personaje justamente tiene que armar un fotolog.

P.: ¿Le gustaría continuar en la actuación?

A.V.: Me llamó mucho la atención pero en realidad quiero estudiar para ser conductora de radio o televisión, me gusta más que el teatro.

P.: ¿Qué le atrajo de la obra?

A.V.: Que es como «High School Musical» pero en la Argentina, y a diferencia de la versión extranjera, donde terminan los malos por un lado y los buenos por otro, acá terminan todos juntos.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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