Full-screen: el cine por la mitad

Espectáculos

Pese al avance técnico en materia audiovisual, la pésima costumbre de deformar el formato original de las películas (un lastre de los tiempos en que reinaba el VHS) continúa vigente. Acaba de ocurrir con la bellísima película «La sal de la vida», recientemente aparecida en el mercado local. Si observa los ejemplos de las fotos, el lector advertirá cuánto de pantalla le escamotean estas ediciones. Es casi como ver la mitad de la película. Además del citado film, esto también se verificó en películas como «Gosford Park» y «La compañía», ambas de Robert Altman, o «Narc» (todas ellas estrenadas por «Distribution Company).

Algunos editores alegan que el consumidor prefiere tener su «pantalla completa» antes que ver franjas negras superiores e inferiores, necesarias para mantener la proporción de cuadro. Interesante criterio que podría trasladarse a la industria editorial, y por ejemplo publicar el «Quijote» en una versión abreviadada de 50 páginas, ya que hoy no hay demasiado tiempo para leer. Y además (lo que sí es grave), no darle opción al lector que quiera comprar el «Quijote» integral, ya que la única que existiría en el mercado sería la abreviada. Eso es lo que ocurre con las versiones «full screen».

La única esperanza que puede hoy tener el espectador culto y exigente es la lenta pero sostenida comercialización de los televisores de pantalla panorámica («widescreen», o 16:9), que permiten ver DVDs en formato original y a toda pantalla. Si a los editores de video no les preocupa la voluntad de los artistas, tal vez sí respeten la de los dueños de cadenas de electrodomésticos.

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