13 de enero 2006 - 00:00

''Los 'desnudos' que yo hacía, hoy dan gracia''

La pieza que Analía Gadé y NatiMistral estrenan hoy en el Multiteatroserá repuesta en octubre en Madrid.
La pieza que Analía Gadé y Nati Mistral estrenan hoy en el Multiteatro será repuesta en octubre en Madrid.
En su regreso a la escena porteña luego de diez años, Analía Gadé eligió a Nati Mistral como coprotagonista de «Afectos compartidos», la pieza de Carlos Furnaro que estrenará hoy viernes 13 de enero en el Multiteatro con dirección de Osvaldo Cattone, quien ya la estrenó con éxito en Perú. La obra habla del reencuentro entre dos amigas entrañables que han estado distanciadas por mucho tiempo. El personaje que encarna Mistral lleva una vida muy tranquila en Buenos Aires; mientras que su amiga (Gadé interpreta a una diplomática de carrera) es refinada, culta y viajada. Completan el elenco Yasmín Barrera y Marina Marcos, dos jóvenes actrices seleccionadas para protagonizar las escenas de adolescencia. Los personajes de ficción conservan la nacionalidad de las actrices protagónicas, ya que en octubre de este año la pieza debutará en Madrid donde ambas gozan de gran fama.

«Cuando leí la obra hace seis años enseguida pensé en Susana Campos porque era un poco la historia nuestra», confiesa Gadé a este diario, «pero no hubo suerte, empezamos a ensayarla y tuvimos que interrumpir porque ella ya estaba muy enferma. Cuando murió, creí que no iba a poder mirar a otra actriz a los ojos haciendo ese mismo papel. Por suerte, pensamos en Nati que no se le parece en nada y es una actriz muy talentosa.» Gadé cumplirá 75 años en octubre, y sigue conservando su belleza y distinción, además de una gran sensibilidad a flor de piel. Al evocar a su amiga más querida se le llenan los ojos de lágrimas. Con ella compartió su primer trabajo como actriz en «La serpiente de cascabel» de Carlos Schliepper, película en la que debutó en 1948 gracias a un concurso organizado por los Estudios San Miguel y la revista «Radiolandia». Lo que siguió, tras su mudanza a España años después, es historia conocida: sus simpáticas comedias costumbristas junto a Fernando Fernán Gómez (con quien formó pareja en la ficción y en la vida real) le aseguraron un público masivo; varias coproducciones europeas la encumbraron junto a otras grandes figuras como Sofía Loren y Jean Paul Belmondo. Gadé se alejó de la pantalla grande a fines de los años 70 para dedicarse al teatro y la televisión. Entre sus películas más recordadas figuran: «Tormento»; «Cartas de amor de una monja», junto a Alfredo Alcón y «Las largas vacaciones del 36».

Periodista:
Se suele decir que la amistad entre mujeres es imposible porque siempre prevalecen los celos y la rivalidad.

Analía Gadé: No lo creo.Yo siempre he tenido amistades muy duraderas. Fijese, en mi relación con Susana Campos nos conocimos siendo unas crías -yo tenía 17 y ella 14- y siempre nos mantuvimos unidas a pesar de la distancia. Y ella era toda una belleza. Tenía un físico y una cara impresionantes. Era la perfección y eso nunca obstaculizó nuestra amistad.


P.:
A las amigas de esta pieza no les fue tan bien como ustedes...

A.G.: Bueno, ellas son muy diferentes en temperamento, hay ciertos recelos y malentendidos... por eso me gusta la pieza, le dedica una especial atención al tema de la amistad. Creo que va a gustar mucho aquí y en España.


P.:
En España usted sigue siendo una celebridad.

Analía Gadé: Pensar que cuando llegué, me pareció horrible, pero después fui tomándole el gustito y como hice mucha tournée por toda España descubrí que tiene lugares preciosos. Yo iba sólo por tres meses, no quería quedarme; pero tuve muchísimo éxito en teatro y enseguida me contrataron para siete películas.Yo no quería hacerlas pero Juan Carlos Thorry, mi marido en ese entonces, me convenció.

P.:
¿El público español la sigue considerando una actriz argentina?

A.G.: Ellos nunca me han hecho sentir extranjera y y yo les retribuyo pronunciando la zeta y nada más... porque la «y» y la «ll» las sigo pronunciando a la manera argentina. Es que a ellos siempre les gustó mi forma de hablar, les resultaba seductora. En cambio ese mismo acento en un hombre, les parecía de marica. Ahora todo es distinto, el cine argentino abrió una brecha y además hay muchos argentinos viviendo en España. A Darín lo recibieron con los brazos abiertos. Están locos por él.


P.:
Usted también fue una pionera del destape español.

A.G.: ¡Uy!, los desnudos que hice en aquella época, hoy causan gracia. Es muy poco lo que se ve. Eran coproducciones europeas, las hice durante el gobierno de Franco, y había que pensar muy bien cómo eludir a la censura. En el teatro también tuve escenas picantes y me han pasado cosas muy curiosas.


P.:
¿Por ejemplo?

A.G.: En «La carraca» (matraca para nosotros) interpretaba a una puta que se llevaba a su departamento a un jovencito que había ligado en la calle. Yo no podía salir en ropa interior, así que llevaba una combinación hasta las rodillas, pero siempre buscábamos trucos. Así que le puse a la enagua un encaje transparente, muy ancho, que me llegaba a mitad de muslo. Dos días antes del estreno hacemos el ensayo para los funcionarios de la censura. Uno que miraba la obra y otro que seguía el libreto y anotaba. Me estoy desatando el liguero y escucho un toc, toc desde la platea. «¿Qué pasa?», pregunto y uno de ellos me dice: «No puede usted quitarse las medias de cara al público». «Ah, muy bien, perdone usted». Y ahí se me ocurrió la solución, me puse bien de espaldas y al agacharme se me subió la combinación hasta arriba dejando ver mucho más que antes, pero los censores dieron el conforme. Así eran aquellos tiempos, nos la pasábamos inventando trucos para poner la censura a nuestro favor.


Entrevista de Patricia Espinosa

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