El cantor,
bombista y
compositor,
uno de los
artistas más
queridos por
el público del
Festival de
Cosquín, deja
grabadas
más de 600
canciones.
El folklorista Carlos «el Chango» Nieto murió ayer a los 63 años víctima de un cáncer que padecía desde hace largo tiempo.
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Nacido en Salta, en 1960 Nieto se radicó en La Plata para completar sus estudios. En esos años, la música folklórica argentina estaba en su gran apogeo; y en una de las peñas tradicionales de esta ciudad conoció a Hernán Figueroa Reyes, quien después de escucharlo le propone grabar su primer disco. En 1965, recibió su primer gran espaldarazo en el Festival de Cosquín, donde obtuvo el premio revelación y donde el público de todo el país empezó a familiarizarse con su peculiar manera de cantar, siempre con los ojos cerrados. A partir de entonces tuvo una prolífica carrera como bombista, cantor, autor y compositor, y grabó más de 600 canciones, que presentó además en Estados Unidos, Canadá y Europa.
Cultor del folklore romántico, mucho antes del llamado «folklore joven» que cultivan artistas como los Los Nocheros, a lo largo de su carreraacompañó a intérpretes como Chango Farías Gómez, Daniel Toro y Carlos Torres Vila, entre otros y también grabó con el músico Dino Saluzzi un disco de tango en el que interpretó composiciones de Homero Manzi. También dedicó un disco a Atahualpa Yupanqui, quien justamente ayer, hubiera cumplido 100 años.
El Chango Nieto fue un cantor que con el paso del tiempo se fue convirtiendo en un clásico del folklore argentino.
Desde aquel lejano Cosquín 65 logró mantener una carrera coherente, exitosa y popular. Además, de varios discos de oro y plata, recibió el Camín Cosquín de Oro a la trayectoria, el premio Festival Oti de la canción 1980, el Prensario, el Diploma al mérito Fundación Konex 1985 y 1995, el Premio Estrella de Mar por la peña La Vizcachera en Mar del Plata en los años 2000 y 2001.
En la reciente edición de Cosquín, iba a protagonizar el espectáculo «Salta es una fiesta» junto a Las Voces de Orán, Canto 4 y Melania Pérez, junto al Ballet Camín, pero su enfermedad no se lo permitió y su lugar fue tomado por el «chalchalero», Juan Carlos Saravia. El mismo Saravia manifestó, desde el escenario « Atahualpa Yupanqui», que Nieto (gestor de ese espectáculo), estaba pasando por un difícil momento e hizo que las 8 mil personas que poblaban la plaza, lo ovacionaran.
Con su canto quedarán grabadas en la memoria de su público, emblemáticas composiciones como «Salta de mi niñez», «En pampa de los guanacos», «Amor de los manzanares», «Pero esta noche no voy» y «Luna cautiva», entre muchas otras.
Sus restos serán inhumados hoy en un cementerio privado de La Plata.
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