Las criptomonedas vuelven a retroceder este martes. Bitcoin (BTC) cede más de un 1% en las últimas 24 horas y quiebra nuevamente el nivel de los u$s82.000 — cotizando en torno a los u$s81.400 — mientras que Ethereum (ETH) pierde los u$s2.400. El resto de las altcoins opera mayoritariamente en rojo, con la excepción de monero (XMR), que avanza un 2%.
A pesar de este escenario de incertidumbre, las entradas de u$s527 millones en los ETF spot de Bitcoin el lunes, la cifra más alta desde el 22 de septiembre y revirtiendo las salidas de aproximadamente u$s82 millones registradas el viernes, destacó la Country Manager de Bitget en Argentina, Carolina Gama.
"Son una señal positiva e indican una recuperación del interés institucional", comentó. Y agregó que "los flujos institucionales y la capacidad de Bitcoin para mantenerse por encima de la zona de los u$s80.000 serán factores importantes para determinar la dirección del mercado a corto plazo".
Tecnológicas, petróleo y la Fed
A pesar del dato positivo en los fondos, los activos digitales no lograron acompañar el cierre alcista de Wall Street del lunes, donde las acciones tecnológicas terminaron en verde. Las caídas registradas esta madrugada en los mercados chinos vuelven a poner de manifiesto la fragilidad del sentimiento en torno a la inteligencia artificial.
Por otro lado, Bitcoin enfrenta una posible prueba este miércoles, cuando se publiquen los datos semanales de inventarios de petróleo en Estados Unidos.
Una caída mayor a la esperada en los stocks podría impulsar los precios de la energía, aumentando la presión sobre la Fed para continuar con el endurecimiento monetario. En el escenario opuesto, un aumento inesperado en los inventarios abarataría el crudo y aliviaría las preocupaciones sobre nuevas subas de tasas.
De todas maneras, el plato fuerte será la reunión de la Reserva Federal (Fed) de la próxima semana, el 28 de octubre. Las expectativas apuntan a que las tasas de interés se mantengan entre el 3,75% y el 4%, mientras que la inflación todavía elevada en EEUU mantiene la incertidumbre sobre los próximos pasos de la política monetaria.