A más de 50 años de un hecho que marcó la historia de la cultura argentina, la Ciudad de Buenos Aires recuperó uno de los rincones con mayor valor emotivo. La fuente que rodea a la escultura en memoria de los nueve integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón volvió a funcionar en Plaza Lavalle, tras una restauración integral impulsada por el Ministerio de Espacio Público porteño.
El trabajo devolvió la circulación de agua y el aspecto original al monumento creado para homenajear a las víctimas del trágico accidente aéreo ocurrido el 10 de octubre de 1971. La puesta en valor coincidió además con una serie de mejoras generales de infraestructura y conservación patrimonial en los alrededores de la plaza.
La tragedia del Ballet del Colón
El monumento rinde homenaje a los bailarines que perdieron la vida cuando el avión que los trasladaba hacia la ciudad de Trelew, donde se presentarían para una función función a beneficio, se cayó sobre las aguas del Río de la Plata a poco de haber despegado.
Aquella tragedia conmovió al país y provocó la pérdida de referentes internacionales de la danza como Norma Fontenla y José Neglia, las dos figuras principales representadas en la escultura de bronce realizada por Carlos de la Cárcova.
La conmoción popular de aquellos días llevó a una multitud a despedir los restos de los artistas en Plaza Lavalle, luego del velatorio realizado en el Salón Dorado del Teatro Colón. Un año más tarde se inauguró la escultura con la fuente y, en honor a los bailarines fallecidos, se instituyó formalmente el 10 de octubre como el Día Nacional de la Danza en la Argentina.
Restauraron la fuente que homenajea a los bailarines
La restauración sobre la fuente incluyó el recambio completo del equipamiento mecánico. Se instaló una nueva bomba de impulsión para reactivar los chorros de agua del centro y una bomba auxiliar para evitar inundaciones en la sala de máquinas, además de renovar el tablero de comando y el colector general.
En cuanto a la infraestructura de las piletas, se realizaron tareas de impermeabilización en las bateas con la aplicación de mortero cementicio y pintura de terminación en tono Piedra París devolviéndole su tono original. Los trabajos se completaron con la limpieza profunda de los bordes de mármol, sumado a la restauración del bronce de la estatua realizada previamente por el taller de Monumentos y Obras de Arte (MOA).
Por otra parte, la puesta en valor de la fuente se integró a un plan de mejoras urbanas en los 1.773 m² de Plaza Lavalle. Las obras abarcaron trabajos de repavimentación, reparación de losas y veredas, construcción de rampas de accesibilidad e incorporación de nuevas luminarias peatonales.