Declaró general que no hubo orden política para torturar

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Washington (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - El general estadounidense Antonio Taguba, autor del informe del Pentágono sobre las torturas en Irak, dijo ayer ante una comisión del Senado que no hay pruebas de que los abusos se hayan producido por órdenes superiores y adjudicó la responsabilidad a policías militares e interrogadores de la inteligencia «del nivel más bajo».

En una declaración que causó alivio en la Casa Blanca, Taguba indicó: «No hallé evidencia de una política o de una orden directa dada a esos soldados para conducirse como lo hicieron». Respondió así a una pregunta del senador demócrata Robert Byrd sobre si existió una orden oficial para atormentar a presos iraquíes.

«Creo que lo hicieron por propia voluntad. Creo que colaboraron con varios interrogadores de la inteligencia militar», dijo Taguba y situó la responsabilidad «en el nivel más bajo» de la jerarquía castrense.

De este modo, el autor del informe sobre torturas a prisioneros iraquíes encargado por el general
Ricardo Sánchez, jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, pareció empeñado en descargar de responsabilidad a la cúpula militar y al acosado jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld.

• Responsabilidades

En la audiencia ante el Comité militar del Senado, Taguba atribuyó el maltrato a prisioneros iraquíes a una «falta de liderazgo, de disciplina, supervisión y poca preparación». El jefe militar añadió que las torturas «sistemáticas y sádicas» se debieron a la falta de «disciplina y supervisión».

El oficial admitió que los abusos se cometieron en varias cárceles de Irak y no sólo en la de Abu Ghraib, cerca de Bagdad. Describió la situación como «muy grave, muy delicada y muy seria», pero la atribuyó sólo a fallas de «supervisión» sobre guardianes e interrogadores.

«Unos pocos soldados y civiles conspiraron para abusar y perpetrar actos atroces de violencia contra los detenidos y otros civiles fuera del derecho internacional y la Convención de Ginebra»,
afirmó. Esos actos «perjudican la reputación de nuestro país» y «contrarrestan los actos de valentía» de los soldados estadounidenses en Irak, consideró.

Según analistas, Taguba utilizó un eufemismo para aludir a la CIA, cuando afirmó haber recibido denuncias de la participaciónen los abusos de «contratistas o de otras agencias gubernamentales».

La Casa Blanca, por otra parte, negó haber tratado el tema de las torturas en una reunión celebrada en enero último entre el secretario de Estado,
Colin Powell, y el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Jakob Kellenberger.

Según fuentes oficiales, ese encuentro se centró en el tratamiento dado a los prisioneros en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba) y las visitas humanitarias al ex presidente iraquí
Saddam Hussein. No obstante, el diario «The Wall Street Journal» publicó que Kallenberger sí había citado el caso de Abu Ghraib. Voceros del CICR afirmaron que su presidente habló en enero del tema de las torturas a prisioneros iraquíes con Powell y también con la asesora en Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, y el número dos de Defensa, Paul Wolfowitz. Las conclusiones de ese encuentro «sugieren que altos funcionarios del gobierno estadounidense recibieron alertas de altas fuentes sobre las torturas a comienzos de año», afirmó el citado diario norteamericano.

Sin embargo, Rumsfeld, cuya renuncia es pedida por influyentes legisladores y parte importante de la prensa, salió ayer a defenderse al afirmar que
«no hubo encubrimiento».

Los empleados del Pentágono ovacionaron ayer de pie a Rumsfeld
, en un encuentro con el personal en el que abordó el escándalo de las torturas.

El personal, reunido en un auditorio del Pentágono, se puso de pie luego que el general
Peter Pace, vicejefe del Estado Mayor Conjunto, les instó a agradecer a Rumsfeld por su liderazgo. «No hay un solo ser humano en este gobierno, y ciertamente en este edificio, que trabaje más duro o que sea más dedicado o que sea un mejor patriota que el secretario Rumsfeld», dijo Pace.

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