Japón reconoció por primera vez un caso de cáncer por la radiación de Fukushima
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Luego se produjeron explosiones de hidrógeno que destruyeron varias construcciones del sitio, dejando escapar elementos radiactivos.
Miles de trabajadores se relevaron cotidianamente para retomar el control de las instalaciones e instalar medios para regar y enfriar los reactores, retirar los escombros contaminados y preparar el desmantelamiento.
Oficialmente, nadie murió a causa de la exposición a las radiaciones después de la catástrofe de Fukushima, el peor desastre atómico civil en el mundo después de la explosión de Chernobyl, en Ucrania, en 1986. Sin embargo, sí murieron centenares de personas a causa de la degradación de sus condiciones de vida tras la súbita evacuación de la región de Fukushima.
El caso reconocido el martes es el primero que concierne el accidente de Fukushima pero en el pasado, los canceres de 13 trabajadores del sector nuclear (no implicados en las obras de Fukushima) habían sido atribuidos a una exposición a las radiaciones.
Incluso la muerte por cáncer de quien fuera director de la central en el momento del accidente, Masao Yoshida, no fue vinculada oficialmente a las radiaciones que recibió en el momento.
Yoshida, fallecido en julio de 2013, estaba presente en Fukushima Daiichi en el momento del accidente, y siguió trabajando de forma intensa en el sitio durante los seis siguientes meses.
Este primer reconocimiento "es una decisión esencial para los derechos de los trabajadores", comentó Shinzo Kimura, de la Universidad de medicina Dokkyo.
Varios miles de trabajadores, sobre los cerca de 45.000 que intervinieron en el sitio, han recibido dosis que potencialmente pueden causar un cáncer, según los criterios de las autoridades y los datos de exposición publicados por Tepco, compañía administradora de la central.
"Es un duro golpe para la Agencia internacional de Energía Atómica que consideró en septiembre que había que temer pocos efectos en la salud de la catástrofe de Fukushima", indicó la asociación ecologista Greenpeace.
Respecto al gran público, se han practicado análisis a más de 300.000 menores de 18 años, que vivían en 2011 en la prefectura de Fukushima.
Más de 100 casos de cáncer de tiroides --confirmados, o muy probables-- han sido detectados hasta ahora.
Sin embargo, según los expertos es difícil atribuirlos a los efectos de Fukushima debido a la falta de referencias anteriores sobre la frecuencia de este tipo de patología entre los adolescentes de la región, y a los plazos considerados demasiado cortos entre el accidente y la aparición de los casos.




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