«Sin querer queriendo» -como decía el célebre personaje de «el Chavo» de Roberto Gómez Bolaños- tal vez la Selección argentina de fútbol haya contribuido a un crecimiento de la izquierda mexicana en el definitorio tramo final de campaña para las elecciones presidenciales en el país azteca. Al menos eso opinaron los más expertos politólogos y periodistas consultados por Ambito Financiero en el Distrito Federal.
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Ocurre que este domingo México elegirá presidente. El izquierdista Andrés Manuel López Obrador pelea cabeza a cabeza en las encuestas con el oficialista Felipe Calderón, candidato del gobernante Partido de Acción Nacional, de Vicente Fox. Más abajo se encuentra el postulante del PRI, Roberto Madrazo. Calderón, ex secretario de Energía mexicano, había apostado en su cierre de campaña a una serie de spots publicitarios junto a varios jugadores de la selección: José «Kikin» Fonseca, Ramón Morales, Andrés Guardado y Claudio Suárez.
Vistiendo la camiseta mexicana, los jugadores aparecían exhortando al electorado a votar al centrista PAN: «Haz equipo por México, haz equipo con Felipe Calderón». El resultado no pudo ser más desastroso: eliminación mexicana frente a la Argentina en el alargue y furia azteca contra Ricardo Lavolpe -a quien acusan de máxima traición por su origen argentino- y sus dirigidos.
«Si a la selección mexicana le hubiese ido bien, pues entonces era un apoyo al statu quo representado por el partido de Fox. Ahora que el equipo fracasó, ya que no hay otra forma de interpretar la derrota, el malestar también va a alcanzar a Calderón como candidato oficialista», opinó telefónicamente ante este diario el máster en Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Alejandro Salgó. En la misma línea, Ricardo Pérez, editor del periódico «Reforma», uno de los más importantes de ese país, dijo que «la campaña de Calderón resultó ser un fiasco y puede tener efectos contraproducentes ya que había muchas expectativas puestas en la selección que mediáticamente apoyó al PAN».
Salgó explicó, además, que el vacío informativo que dejó la eliminación mexicana lo llena por estos días una denuncia contra el cuñado de Calderón, Diego Zavala, titular de la empresa Hildebrando, acusado de haberle suministrado un programa de software al Instituto Federal Electoral para realizar el conteo de votos en la elección del domingo.
El postulante del PAN había organizado el sábado su acto de cierre de campaña en Tamaulipas, con la proyección en pantalla gigante del choque Argentina-México. «Esperamos celebrar con el equipo como muchos ciudadanos que están convencidos del proyecto de Felipe Calderón», se había entusiasmado Juan García Guerrero, jefe de Detección del Voto de los panistas. Pero el zurdazo inatajable de Maxi Rodríguez cambió la historia del Mundial. Y tal vez las esquirlas de ese estallido futbolístico terminen afectando también la historia de México.
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