El ex presidente Alan García se afianzó hoy como el rival del nacionalista Ollanta Humala para la segunda ronda de los comicios peruanos, mientras crece el temor entre los inversores por la posibilidad de que el próximo presidente no comulgue con el libre mercado.
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Con más del 84 por ciento de los sufragios escrutados, el dirigente socialdemócrata mantenía una diferencia de un punto porcentual por encima de la conservadora Lourdes Flores, la candidata favorita de los mercados, que sorpresivamente quedó relegada al tercer puesto en los tramos finales del recuento.
En tanto, Humala, un militar retirado que es apoyado por el presidente venezolano Hugo Chávez y que quiere nacionalizar la economía peruana, se mantenía liderando los comicios con un 30,8 por ciento de los votos.
Los datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) asignaban un 24,69 por ciento a García y un 23,61 por ciento a Flores.
Los mercados reaccionaron negativamente a la posibilidad de que García alcance la segunda vuelta en lugar de Flores, una instancia en la que según los sondeos previos a las elecciones, Humala sería derrotado cualquiera fuese su contendiente.
Mientras la moneda peruana, el sol, abrió con una caída del 1,1 por ciento a 3,325/3,329 unidades por dólar, la bolsa de Lima perdía un 2,56 por ciento a las 13.20 horas locales (1820 GMT) a pesar del favorable contexto internacional existente para los precios de las materias primas peruanas como el cobre.
"Es normal que la moneda se mueva. En todas partes del mundo pasa eso; pero eso se va a estabilizar cuando pase Alan García a la segunda vuelta, porque la gente confía en que él le gana a Humala", dijo a Reuters, Jorge del Castillo, congresista y secretario general del APRA, el partido del ex presidente.
García carga con la pesada mochila de haber entregado el poder en 1990 a Alberto Fujimori tras cinco años de gobierno, con una economía en crisis, hiperinflación y la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso en auge.
Durante su administración, el líder socialdemócrata, admirado en ese entonces por millones de latinoamericanos opuestos a las políticas neoliberales de muchos gobiernos de la región, limitó el pago de la deuda externa peruana e intentó nacionalizar la banca.
Ánimos calmados
En medio del reñido conteo, Flores y García aseguraron que pelearán voto por voto, aunque sin abandonar un tono conciliador.
"Hay que esperar hasta el último momento, hasta la última acta para saber la verdad", dijo a periodistas Flores, aclarando que se sentía optimista de poder rebasar a su contendiente.
Y agregó: "vamos a ver qué cosa pasa; creo que el país sin duda obliga a las fuerzas democráticas a conciliar".
García, por su parte, dijo que confiaba en que el resultado final lo favorecerá, pero que aún no puede cantar victoria.
"Soy una persona serena, acostumbrada a esperar lo peor. A mí me han pasado muchas cosas en la vida y he aprendido a sobrellevarlas con estoicismo, sin llanto y sin reclamo", dijo a periodistas.
El próximo mandatario recibirá el 28 de julio un escenario complicado de manos del presidente Alejandro Toledo.
Toledo, con su popularidad por el piso debido a escándalos de corrupción que le impidieron presentar un candidato a la contienda electoral, deja un economía expandiéndose robustamente, pero con los sectores más empobrecidos exigiendo cambios radicales para beneficiarse de ese crecimiento.
Además, según los primeros conteos de los votos a legisladores, ninguna fuerza política controlará el Congreso, por lo que el próximo presidente deberá crear alianzas para poder gobernar.
Los seguidores de García y Flores tienen su mirada puesta sobre las actas observadas en el proceso electoral, que según la ONPE suman un 8 por ciento o alrededor de 1,4 millones de votos sobre un registro total de electores superior a los 16 millones.
La última palabra sobre las actas observadas las tendrá el Jurado Nacional de Elecciones.
Ambas agrupaciones también siguen la evolución de los sufragios emitidos por peruanos en el extranjero, que aún no fueron contabilizados totalmente.
Los analistas consultados esperan que los partidos políticos defiendan hasta el último de sus votos en la justicia, pero descartan que el procedimiento pueda demorar demasiado la celebración de la segunda vuelta.
Por ley, la segunda ronda se debe celebrar en un máximo de 30 días después de la publicación de los resultado oficiales de la elección, lo que podría suceder en las próximas tres semanas.
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