Jerusalén - El plan de «hitkansut» («repliegue-»), es decir, el desmantelamientode decenas de asentamientos de Cisjordania, presentado por el primer ministro, Ehud Olmert, fue el eje principal de su campaña, pese a los problemas de su financiación.
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Una de las dudas que se plantean es quién financiará y cómo la evacuación de 90.000 colonos. El pasado verano (boreal), Ariel Sharon desmanteló 25 colonias de Gaza y del norte de Cisjordania, replegando a unas 1.500 familias. Finalmente, fue financiado por el contribuyente israelí. Ahora se trataría de evacuar a unas 20.000 familias de Cisjordania, a las que habría que pagar indemnizaciones, vivienda temporal, traslados y repliegue militar.
Los expertos calculan que el costo sería de 17.000 millones de euros, 17% del producto de Israel. Y si se añaden los gastos de crear nuevos poblados, los extras y las ayudas a los que no encuentren trabajo, según el prestigioso economista Sever Plotzker, la cifra global alcanzaría a 21.500 millones de euros. Todo el presupuesto del gobierno de Israel, sin incluir la devolución de deudas, alcanza 41.000 millones de euros. Olmert prometió que la segunda gran evacuación estará concluida en la próxima Legislatura y la pregunta es si los israelíes serán capaces de financiar esta gigantesca operación, que Plotzker compara con la reunificación alemana. En los años 90, cuando Israel acogió a un millón de ciudadanos de la ex URSS, logró con garantías estadounidenses 9.000 millones de dólares. Los inversores extranjeros veían en ello un proyecto que trajo beneficios, reforzó el mercado israelí, las exportaciones, el crecimiento económico y llevó al florecimiento de la alta tecnología. La evacuación de colonos no aportará los mismos beneficios. Olmert insiste en que intentará negociar la retirada con la Autoridad Palestina (AP), pero advierte que de ser necesario Israel evacuará las colonias de forma unilateral. El tema económico y las presiones de la comunidad internacional para que se haga en el marco de un acuerdo con los palestinos podrían tener un gran peso. En la cumbre de Camp David, la Casa Blanca se declaró dispuesta a aportar unos 20.000 millones de dólares para contribuir al final del conflicto palestino-israelí. La condición era que contribuyeran otros países.
Plotzker señala que Bush y el Congreso estadounidense aplaudieron la retirada de Gaza, aunque rechazaron financiarla por su carácter unilateral. Y resume: «Este es un motivo más por el cual necesitamos un interlocutor en el lado palestino. Lo que realmente hace falta es un acuerdo con la AP y no una nueva evacuación unilateral».
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