Representantes de las principales facciones palestinas anunciaron ayer en Gaza un
acuerdo que implica el reconocimiento tácito del Estado de Israel (izq). Contrariando
a su conducción política, terroristas del brazo armado de Hamas se manifestaron
en Nablus en contra del mismo (der).
Gaza (EFE, Reuters, ANSA, AFP) - En medio de la grave crisis desatada por un ataque terrorista a un puesto militar en Gaza y el secuestro de un soldado israelí, las principales facciones palestinas llegaron ayer a un acuerdo sobre el «plan de los prisioneros», un documento que supone un reconocimiento implícito del derecho a la existencia del Estado de Israel. Para Hamas, el movimiento terrorista que dirige el gobierno palestino, este giro histórico parece impuesto por el deseo de evitar una invasión israelí a Gaza y de superar el cerco financiero aplicado por la comunidad internacional para moderar sus posturas extremistas.
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El entendimiento no ha sido firmado por Yihad Islámica y también podría ser rechazado por el brazo armado de Hamas, las Brigadas de Azzedin al-Qassam.
«Con la participación de los representantes de todas las fuerzas islámicas y nacionales, de la sociedad civil y del sector privado, hemos concluido un acuerdo de entendimiento con cambios» en algunos puntos, afirmó Ibrahim Abu Najja, jefe del comité que reúne a todos los grupos, durante una conferencia de prensa en Gaza.
El acuerdo será presentado al primer ministro Ismail Haniyeh, dirigente de Hamas, y al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas (Abu Mazen), quien se encuentra en Gaza mientras continúa la crisis provocada por el secuestro de un militar israelí, añadió.
«Es el comienzo de una nueva era para un trabajo en común sobre todas las cuestiones políticas, la resistencia y la situación interior», se congratuló el portavoz del gobierno de Hamas, Ghazi Hamad. «Nosotros pensamos que este acuerdo es un gran éxito y un gran regalo para el pueblo palestino», agregó.
Abbas había amenazado con presentar ese texto a un referéndum el 26 de julio si las partes no lograban ponerse de acuerdo sobre su contenido.
«Se trata de una cuestión interna palestina», declaró Mark Regev, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores. «Nosotros estamos concentrados actualmente en una sola cosa: la suerte del soldado Gilad Shalit», agregó.
Desde su creación, en 1987, hasta la fecha, el Movimiento de Resistencia Islámica (cuyo acrónimo en árabe es Hamas, palabra que además significa «furor») se había negado categóricamente a reconocer el derecho de Israel a la existencia, postura que ratificó al triunfar en los comicios legislativos de enero.
Estado independiente
El texto, elaborado por los dirigentes de los movimientos palestinos encarcelados en Israel, estipula el establecimiento de un Estado independiente en los territorios ocupados por Israel en 1967 con Jerusalén como capital, así como la formación de un gobierno de unidad nacional. También prevé limitar la «resistencia» armada a los territorios palestinos y a dejar de atacar en Israel.
Lo importante de esa propuesta radica en que hablar de un Estado palestino independiente en Gaza y en Cisjordania implica el abandono de la idea de la Palestina histórica y un reconocimiento implícito de Israel.
Ibrahim Abu Najja destacó que los cambios hechos en el «plan de los prisioneros», calificados de «pequeños» por el jefe del grupo parlamentario de Al-Fatah (el partido de Abbas), Azzam al-Ahmed, se refieren a la supremacía de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Este acuerdo surgió después de más de un mes de arduas discusiones entre Hamas y Al-Fatah. Los dos movimientos luchan por el poder desde el comienzo de su cohabitación, en febrero, lo que degeneró en enfrentamientos armados que dejaron unos 15 muertos y provocaron serios temores a una guerra civil.
Pese a lo anunciado ayer, nada indica que la comunidad vaya a reanudar en breve el envío de su ayuda económica, cuya suspensión dejó a los territorios palestinos al borde de la asfixia financiera.
EE.UU. recibió con reserva este anuncio palestino, calificándolo de «cosas vagas», mientras que la Comisión Europea saludó el acuerdo, esperando que marque «el principio de un proceso» que llevará a los grupos palestinos a reconocer Israel y a renunciar a la violencia.
La comunidad internacional puso tres condiciones a Hamas para reanudar su ayuda: el reconocimiento del derecho a la existencia de Israel y de los acuerdos internacionales firmados entre el Estado hebreo y los palestinos, y el abandono de la lucha armada.
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