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3 de abril 2015 - 23:19

Francisco denunció los "silencios cómplices" ante las persecuciones de cristianos

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Francisco.
El papa Francisco evocó en el sagrado rito del Via Crucis, realizado en el Coliseo romano en medio de la liturgia de Semana Santa, a todos los perseguidos por su fe cristiana y enlazó el presente oscuro en muchos países y los silencios cómplice ante las persecuciones con la evocación de la crucifixión de Jesús.

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"La sed de tu padre misericordioso que te quería abrazar, perdonar y salvar a toda la humanidad nos hace pensar en la sed de nuestros hermanos perseguidos, decapitados y crucificados por su fe en ti, delante de nuestros ojos, o con frecuencia con nuestra silencio cómplice", afirmó el Sumo Pontífice.

Decenas de miles de personas asistieron al Via Crucis en el monumento romano, ícono de las legendarias persecuciones a los cristianos.

En ese marco, los católicos fueron llamados a rezar por la abolición total de la pena de muerte, contra la "profanación bárbara" de los niños víctimas de pederastia y las persecuciones religiosas.

"Te miramos, Jesús, clavado en la Cruz. Y surgen preguntas apremiantes: ¿Cuándo será abolida la pena de muerte, practicada todavía hoy en día en numerosos Estados? ¿Cuándo será borrada toda forma de tortura y la supresión violenta de personas inocentes?", fueron algunos de los interrogantes expuestos en el texto del Via Crucis.

"La sed de tu padre misericordioso que te quería abrazar, perdonar y salvar a toda la humanidad nos hace pensar en la sed de nuestros hermanos perseguidos, decapitados y crucificados por su fe en ti, delante de nuestros ojos, o con frecuencia con nuestra silencio cómplice", aseguró el Sumo Pontífice.

Reunidos alrededor del inmenso anfiteatro, decenas de miles de fieles, muchos con un cirio en la mano, siguieron la ceremonia en silencio.
El papa Francisco, de 78 años, presidió la ceremonia, permaneciendo sentado, sin llevar la cruz él mismo.

El recorrido del Via Crucis hace revivir el calvario de Jesús desde su condena hasta su crucifixión, su muerte y su entierro.

Una de las meditaciones de las 14 estaciones se refirió a los "niños y adolescentes desposeídos de si mismos, heridos en su intimidad, profanados de forma bárbara" por la lacra de la pederastia.

También se aludió a la "condición de los niños soldado, al trabajo que se convierte en esclavitud" y, más ampliamente, "a la trata de blancas".

El Via Crucis hizo referencia además a las persecuciones religiosas por parte de Estados y grupos armados, sobre todo los yihadistas, al día siguiente del atentado de los islamistas somalíes shebab contra una universidad de Kenia que dejó 147 muertos, en gran parte cristianos.
"Señor, apoya interiormente a los perseguidos. Que el derecho fundamental a la libertad religiosa se expanda".

El Via Crucis citó también el próximo sínodo (asamblea de obispos) de octubre sobre la familia: que los participantes "sean dóciles ante el Espíritu Santo" para que "logren un discernimiento verdadero."

Dos religiosas iraquíes, dos franciscanos de Tierra Santa, dos sirios, dos nigerianos, dos egipcios y dos chinos llevaron la cruz durante una de las 14 estaciones.

A petición del papa, la meditación, simple y conmovedora, fue redactada por un obispo italiano, Renato Corti, que trató de expresar lo que Jesús sintió durante su calvario.

Más temprano, Francisco encabezó la tradicional liturgia de Viernes Santo en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, una ceremonia cargada de silencio y gravedad en recuerdo de la pasión de Cristo.

Al comienzo de la misa los sacerdotes se arrodillaron frente al altar y el pontífice argentino años rezó acotado sobre de cara contra el suelo.
Tras ello, leyó la historia de la pasión de Jesucristo y se procedió a la adoración de la cruz, mientras a través de su cuenta de Twitter expresaba: "La Crucifixión de Cristo no es una derrota: la cruz es amor y gracia".

Durante las 14 estaciones del Vía Crucis se reza por los que padecen diferentes sufrimientos, entre ellos las víctimas de persecuciones religiosas, las familias en dificultad y la explotación de menores.

También se proponen los sentimientos y pensamientos de Jesús durante su pasión.

Las celebraciones del Papa durante la semana santa son siete: las dos de ayer, dos hoy, una mañana y dos el domingo.

La conmemoración de mañana tendrá lugar por la noche, cuando a las 20.30 comience la vigilia pascual.

En tanto, el domingo a las 14.15 está prevista una la misa, mientras que se espera para el mediodía que Francisco imparta la bendición "urbi et orbi" desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, para desear felices pascuas y bendecir a la ciudad y al mundo, según la agencia italiana.

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