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Si no concurre Rockefeller, en cambio, casi con seguridad estará William Rhodes, ex responsable del City Bank, como figura principal al margen de otros grupos bancarios y financieros (GPMorgan, Goldman Sachs) y empresas dedicadas a la energía un tanto disconforme con la política del gobierno argentino en el último año y medio. Aunque se preparó de prisa este encuentro para chairmen y CEOs, igual se imagina una razonable asistencia: el personaje invitado despierta curiosidad y, los que han empeñados fondos en el país, van a demandar alguna respuesta. Hay expectativa por el encuentro, al menos para quienes observaron los ríspidos diálogos de Kirchner con los empresarios españoles, aunque estas empresas -como se sabe- mostraron menos prejuicios que las norteamericanas a la hora de invertir en los '90.
Parte de la concurrencia está asegurada porque Alan Stoga, uno de los vicepresidentes de la organización -y obvio artesano de la entrevista- se ha esforzado para que nada fracase. Justo es admitirlo: se gana el sueldo, ya que supo disponer de un contrato con el gobierno argentino como lobbysta y le ha prestado numerosos servicios a la embajada y al ministro de Economía, Roberto Lavagna. Si uno asume esta relación, difícilmente puede aguardar una sorpresa. Pero Kirchner todavía es una novedad y siempre está dispuesto a salir en primera plana. Al menos en su país.
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