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9 de julio 2003 - 00:00

Exhortan en Tedéum a solucionar crisis educativa

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Con motivo de los actos celebratorios del 187 aniversario de la Declaración de la Independencia, el arzobispo de Tucumán manifestó que "la mayor de las pobrezas es la falta de educación y nuestros niños no sólo tienen hambre de pan, sino también de educación".

"La educación es una cuenta pendiente que tiene todavía el poder político y esa es una tarea que debe convertirse en una política de Estado, porque no hay posibilidades de progreso ni de crecimiento económico sin una educación con igualdad de oportunidades para todos", señaló Villalba en la Catedral tucumana.

Durante el oficio religioso celebrado en la Iglesia Catedral ante el presidente Néstor Kirchner, miembros del Gabinete nacional y autoridades provinciales, Villalba manifestó que "el hambre material es urgente, pero el hambre de la educación es importante".

"El Estado tiene la obligación de dar el pan de la educación a cada niño y a cada joven argentino", agregó el arzobispo y advirtió que la "deserción escolar en la provincia llega al 32,5 por ciento en el ciclo primario, en los últimos 10 años".

"Esto quiere decir que uno de cada tres niños no termina la escuela primaria y en el ámbito rural la deserción en la escuela primaria se eleva al 42,5 por ciento, es decir, que prácticamente la mitad de los niños del campo no terminan la escuela elemental", indicó Villalba.

El arzobispo, que en 2002 advirtió sobre los problemas de desnutrición que causaron la muerte de 23 niños en Tucumán, agregó que, "si bien la Ley Federal de Educación ordena que haya 10 años de escolaridad obligatoria, son muchos los niños que no pueden alcanzar esta meta y esto se debe a que faltan aulas en los secundarios".

"Miles de nuestros niños no pueden cursar sino hasta el séptimo año, alrededor de 20.000 niños de nuestra provincia están sufriendo este problema, que se agrava si tenemos en cuenta los días de clase que se perdieron en los últimos tiempos", agregó.

El titular de la Arquidiócesis tucumana manifestó también que "los niños que terminaron el séptimo grado de la EGB -que para muchos fue el último- sólo llegaron a cursar 5,5 años y al nivel secundario o polimodal sólo asiste 14 por ciento de nuestros jóvenes".

Villalba señaló que uno de los problemas centrales de la educación es la "falta de infraestructura" y advirtió que "hay establecimientos que tienen tal deterioro que ni siquiera merecen llamarse escuelas".

El arzobispo también se refirió a la crisis moral de nuestra sociedad al expresar que "la crisis no es sólo económica ni política sino también moral al punto que este flagelo alcanza a todos los niveles de la sociedad".

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