Eduardo Moliné O'Connor desplegó ayer una defensa impecable ante los senadores que lo juzgan (foto). No obstante, el cuerpo resolvió suspender en sus funciones al ministro. Hubo una polémica en el recinto, ya sin el acusado, sobre la constitucionalidad de la medida (rechazada por los más sensatos) que no pasó a mayores. En su alegato, Moliné denunció «discriminación» porque se lo acusa con argumentos endebles, como los fallos sobre los casos Macri, Meller y Magariños, que también firmaron otros ministros de la Corte. «¿Acaso estamos en el Egipto de los faraones o en la Roma de los emperadores, que bajaban o subían el pulgar?», reflexionó en una de los pasajes de su discurso. «Desde 1990 hasta diciembre de 2002 firmé 170 mil causas y me señalan por 3», se quejó. Además de apreciaciones jurídicas, se permitió intercalar consideraciones políticas. «¿Cómo se imaginan que ven en el exterior que se ataque a la Corte en la Argentina?», subrayó. Reivindicó el papel del máximo tribunal durante la crisis de 2001-2002, cuando «los ahorristas querían romper los bancos». «El Poder Judicial garantizó el derecho de propiedad y permitió una salida», memoró. Al final hubo aplausos, pese al disgusto de Cristina de Kirchner.
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