El modelo policial que operó en el país en las últimas dos décadas enfrenta por estas horas una crisis estructural sin precedentes. Las dos policías más grandes, la Federal y la Bonaerense, están actualmente sin jefe y con sus cúpulas diezmadas. Al relevo, el jueves pasado, del mandamás de la Federal, Roberto Giacomino, y del responsable de la Superintendencia de Bienestar Social, Raúl Pigretti, se sumó el viernes último una purga en la provincia que alcanzó al segundo y tercero en la línea de conducción de la Bonaerense. Con eso, de 24 de los cargos más «pesados» de ambas policías, 5 están vacantes, incluidas las jefaturas de las dos fuerzas. Es una mirada trágica, pero esa situación supone que hay un ejército de 75 mil efectivos -30 de la Federal y 45 de la Bonaerense- con conducción «acéfala».
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Aquella expulsión y esta amenaza sometieron a la Federal -un ejército de 30 mil efectivos- a un estado de incertidumbre que se extenderá, según estiman los uniformados, hasta tanto se conozca Informate más
Pero la duda radica en cuánto tiempo demandarán ambos movimientos.
Cuando el jueves pasado,
Pero, en paralelo,
Por eso, el proceso de selección de la nueva conducción sería más engorroso que lo que anticipó el ministro. Ayer, fuentes de esa cartera, aseguraron que
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