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Hay una exégesis felipista sobre la elección del nuevo ministro que, afirman los leales al gobernador, fue una decisión exclusiva de Solá. Es la siguiente:
• Hay otro salmo: Solá estrenó con la inclusión de Alvarez un marco de consenso con Duhalde que no excluye la «natural» confrontación entre ambos por cuestiones puntuales, aunque no sistemática. Y que esa nueva convivencia, pactada entre ambos, supone algún futuro beneficio para el gobernador.
• La última observación se basa en la ostentación. Está ligada a la lectura que difundieron sectores del duhaldismo respecto de las implicancias de la designación de Alvarez (como una muestra de poder del ex presidente), a los dichos, poco gratos con Solá, de Duhalde en una entrevista publicada el miércoles y a las quejas de Chiche por la política social bonaerense, sugiriendo incluso a Cafiero (h) como ministro del área, pocas horas antes de que trascienda su salida de Seguridad y su nominación en Desarrollo Humano. Ante eso, los felipistas manotean una frase:
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