«No podemos desconocer que es una regla básica del sistema en que vivimos que las leyes son obligatorias para todos los habitantes, y que no se puede invocar válidamente su ignorancia. Menos aún, cuando se es un profesional del derecho y se participa de un procedimiento de selección para la más alta magistratura judicial de la República. Por ello, consideramos insalvable el escollo descubierto en la posición del propuesto, que conlleva necesariamente el rechazo».
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