Falleció el cantautor sanjuanino en el Sanatorio Mitre de la Capital Federal. Antonio Tormo estaba internado desde hace casi un mes en ese nosocomio debido a una descompensación física.
El cantante chamamecero recaló en Buenos Aires donde protagonizó innumerables recitales en las radios Splendid, Porteña y Nacional. Y grabó unas 300 canciones en diferentes álbumes.
ver más
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tormo, quien estaba internado desde hace casi un mes en ese nosocomio debido a una descompensación física, falleció en las primeras horas de esta mañana.
Su esposa informó que no habrá velatorio y que sus restos serán sepultados a las 15 en el panteón de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), en el cementerio de Chacarita de esta capital.
"Antonio fue el cantante que supo interpretar al chico del interior, siempre le cantó a la mujer y como lo fue día a día la veneró con su arte", expresó su mujer.
Tormo considerado como "el cantor de las cosas nuestras", fue reconocido por sus pares, entre ellos Argentino Luna, Daniel Viglietti, Ramona Galarza, Los 4 de Córdoba y el grupo de rock latino Karamelo Santo, el día de su cumpleaños en el auditorio Tita Merello de Radio Nacional.
El cantante chamamecero recaló en la Capital Federal, donde protagonizó memorables recitales en las radios Splendid, Porteña y Nacional y grabó unas 300 canciones en diferentes álbumes.
"En algún momento se me conoció como el cantor de los cabecitas negras (así caratulado por el historiador Félix Luna), porque venía desde el interior a Buenos Aires, como tantos millones de argentinos que vinieron a trabajar desde sus provincias, y siempre me alegré que me conocieran así", sentenció Antonio.
En relación a esa pertenencia, Tormo evocó que "cuando León Gieco me ofreció hacer un disco después de casi 13 años que no grababa, quise llamarlo '20 y 20' porque siempre sentí que los 'cabecitas negras' tenían 20 centavos para una porción de pizza y otros 20 para escuchar una canción mía en una máquina de la época".
Algunos de los himnos populares que lo acercaron íntimamente a su pueblo fueron inolvidables creaciones como "El rancho e' la Cambicha", "Amémonos", "La canción del linyera", "Mis harapos", "Los 60 granaderos" y "Puentecito de mi río".
Pese a todo lo realizado, Tormo aseguró tener proyectos en vista como "compartir una grabación con la orquesta de la Gendarmería Nacional, que me permitirá volver a grabar después de algunos años".
A esta altura de su carrera, Tormo acumula varios reconocimientos: fue declarado "Ciudadano Ilustre de San Juan" (donde vive parte de su familia), "Benefactor de la Cultura" en Las Heras (Mendoza, donde una calle lleva su nombre) y era considerado como el único cantor con vida representativo de una Nación.
Dejá tu comentario