9 de julio 2001 - 00:00

Nuevo brote de violencia racial en Inglaterra

Nuevo brote racial en la ciudad inglesa de Bradford
Nuevo brote racial en la ciudad inglesa de Bradford
Londres (ANSA, Reuters) - La ciudad inglesa de Bradford, al norte de Inglaterra, fue escenario de los peores disturbios raciales registrados en años, cuando jóvenes blancos de la organización neonazi Frente Nacional Británico se enfrentaron en la madrugada de ayer a los de origen asiático de la Liga Anti Nazi, dejando unos 120 policías y seis civiles heridos, dos de ellos apuñalados, y unas 36 personas detenidas.

Los enfrentamientos estallaron en momentos en que jóvenes asiáticos realizaban una marcha convocada por la Liga Antinazi para protestar contra el ultraderechista Frente Nacional británico, de posturas xenófobas.

El ministro del Interior británico, David Blunkett, condenó los disturbios, que fueron los más graves que se registraron en el país en los últimos años. «Estoy desolado ante la violencia sin sentido, la destrucción y los da-ños que esto causó al bienestar de la población local, sus comunidades y su prosperidad», afirmó el ministro, que alabó el papel desempeñado por la policía «frente a las graves provocaciones».

Los enfrentamientos comenzaron cuando un grupo de jóvenes blancos que salían de un bar profirieron insultos racistas.

Durante más de una hora, la policía trató de separar a los grupos de blancos y de asiáticos en el centro de la ciudad, donde habita un alto porcentaje de población originaria del subcontinente indio.

Más tarde la violencia se extendió a Manningham, en las afueras de la ciudad, donde la policía fue recibida con barricadas, vehículos incendiados y cócteles Molotov.

En esa localidad, fue incendiado un club social para miembros del Partido Laborista, generando temores por la seguridad de sus ocupantes.

Los agentes, quienes fueron criticados duramente por distintos sectores de la población por el nivel de represión, cargaron en numerosas ocasiones contra la multitud con porras y escudos, pero tuvieron que acabar retirán-dose, ante el ataque de los manifestantes.

La violencia, que obligó a la intervención de cerca de 900 agentes -la mitad de ellos llegados urgentemente de otras regiones vecinas, como Greater Manchester y Northumbria-, continuó hasta altas horas de la madrugada, en una situación que quedó fuera de control.

El subjefe de la policía de West Yorkshire,
Greg Wilkinson, informó que de los 36 detenidos, 13 son británicos y 23 de origen asiático, y que todos viven en el área de Bradford. «Nuestra estrategia se centraba en impedir los desórdenes y dispersar a los implicados. Esta estrategia no tuvo éxito, pero hicimos lo que pudimos», señaló el funcionario policial.

«La severidad de los desórdenes y de la violencia ha sido chocante», dijo Wilkinson.

Tras largas horas de enfrentamiento, la policía logró restablecer la calma. «Se restableció el orden en el área. Ahora comienza la limpieza», dijo una portavoz de la policía de West Yorkshire.

Los incidentes de Bradford, son los últimos de corte racista que se producen en los últimos dos meses en el norte de Inglaterra. En mayo pasado se registraron incidentes similares en Oldham, en los que decenas de personas resultaron detenidas, y en junio tuvieron lugar enfrentamientos en Burnley.

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