25 de junio 2026 - 19:55

Brasil impuso antidumping a la leche en polvo en la región: Argentina irá a la OMC y Uruguay evalúa sumarse

Lula da Silva aprobó las sanciones tras detectar márgenes de dumping superiores al 60% en ambos países, aunque congeló temporalmente su ejecución.

El mercado brasileño en 2025 representó el 42% de las exportaciones de leche en polvo de Uruguay, equivalente a unos 280 millones de dólares.
El mercado brasileño en 2025 representó el 42% de las exportaciones de leche en polvo de Uruguay, equivalente a unos 280 millones de dólares.

Brasil sorprendió al mercado lácteo sudamericano al aprobar derechos definitivos antidumping de hasta cinco años sobre la leche en polvo importada de Argentina y Uruguay, aunque su aplicación fue suspendida temporalmente para evaluar el impacto inflacionario.

La resolución, adoptada por el Comité Ejecutivo de Gestión (Gecex) de la Camex el 29 de mayo de 2026 tras una investigación que duró más de un año, concluyó que se detectaron "márgenes de dumping superiores al 60%" en los productos de ambos países. Sin embargo, el gobierno de Brasil, preocupado por el efecto en el precio de los alimentos en un año electoral, ordenó suspender la aplicación de las medidas hasta nuevo aviso.

Argentina, gran exportador de lácteos a Brasil, anunció que impugnará la medida ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). Uruguay, también afectado, coordinó en paralelo una estrategia conjunta con Buenos Aires y evalúa acciones similares en la OMC. La reacción argentina es especialmente dura: el gobierno cuestiona que la investigación brasileña haya comparado la leche en polvo con la leche fresca producida localmente, y afirma que no hubo pruebas sólidas de dumping ni daño a la industria brasileña.

Origen del conflicto

La controversia se remonta a 2022, cuando productores brasileños elevaron quejas ante la Camex por el fuerte aumento de importaciones de leche en polvo desde Argentina y Uruguay. Alegaban que los precios "artificialmente bajos" minaban la competitividad de la industria local, poniendo en riesgo a pequeños tamberos. La denuncia inicial fue presentada por la Confederación Brasileña de Agricultura y Ganadería (CNA). En 2024 se abrió formalmente la investigación antidumping y se tomaron testimonios de fabricantes de Brasil, Argentina y Uruguay. Tras analizar las respuestas de cuatro exportadores argentinos y tres uruguayos, el Departamento de Defensa Comercial de Brasil (Decom/MDIC) concluyó que efectivamente había indicios de prácticas de dumping superiores al 60%, y recomendó aplicar aranceles protectores.

La Camex aprobó entonces la imposición de derechos de importación (recargos arancelarios) sobre las importaciones lácteas, pero la ejecución fue postergada a pedido del Ministerio de Planificación de Brasil, que pidió un estudio del "interés público". Las autoridades brasileñas temían que subir los precios de la leche alimentaria golpeara al consumidor. Este análisis presidencial frenó momentáneamente la medida: el propio presidente brasileño, Lula da Silva, respaldó la suspensión para evitar un aumento de la inflación en un año electoral. El gobierno de Brasil informó a su Congreso que no se aplicarían derechos antidumping "por razones de interés general", según confirmaron fuentes oficiales uruguayas.

Reacción de Argentina y Uruguay

El Ministerio de Economía argentino emitió un comunicado el 29 de mayo saludando que Brasil decidiera postergar la aplicación de los aranceles, "priorizando el comercio bilateral" y evitando medidas restrictivas injustificadas entre socios del Mercosur. Sin embargo, el mismo día el gobierno argentino dejó claro que no aceptará los argumentos técnicos de Brasil. Desde la Cancillería se informó que impondrán una disputa ante la OMC contra la resolución de la Camex. La investigación brasileña fue criticada por supuestas irregularidades: Argentina sostiene que nunca hubo daños a la industria de Brasil y que se violaron principios del debido proceso, sobre todo al comparar productos disímiles. El texto oficial advierte que la investigación tuvo defectos técnicos y legales, tanto en la definición del producto, la identificación de la industria afectada, como en el respeto a las garantías procesales.

Diplomáticos argentinos revelaron que, en represalia, Argentina podría reactivar aranceles sobre otros productos brasileños. En concreto mencionan la posibilidad de reimponer derechos antidumping del 47% suspendidos el año pasado sobre cubiertos de acero inoxidable de Brasil (tradicionalmente una importante exportación brasileña). Este episodio ocurre en un contexto ya deteriorado entre los presidentes Javier Milei y Lula.

Uruguay había sido incorporado a la investigación en una etapa posterior, tras las consultas del Decom brasileño. Sin embargo, mientras Argentina prepara su ofensiva legal, Brasil decidió cerrar el expediente contra Uruguay: el Gecex resolvió archivar la investigación sin aplicar aranceles, argumentando que las medidas no afectaban el interés general de Brasil. El presidente de la República, Yamandú Orsi, celebró el resultado y destacó la "receptividad" de Lula en evitar un conflicto abierto. No obstante, Uruguay también monitoreaba de cerca el proceso y coordinó con Argentina una posición común. Junto con Buenos Aires, Montevideo advirtió ante la OMC que el caso carecía de sustento técnico sólido y respondía más a "presiones sectoriales en un contexto de precios deprimidos" que a dumping comprobado.

El comercio lácteo entre los países

La tensión comercial se explica en parte por la magnitud del negocio de la leche en polvo, ya que Brasil es el mayor destino de los lácteos argentinos. En 2025, las exportaciones argentinas de leche en polvo a Brasil superaron los 364 millones de dólares, convirtiendo a este producto en uno de los pilares de la balanza agroexportadora de Argentina. Para Uruguay, el mercado brasileño también es clave: en el mismo año la leche en polvo representó el 42% de las exportaciones lácteas del país, unos 280 millones de dólares, según Uruguay XXI.

La mayor parte de ese volumen va al procesamiento alimentario y a programas sociales brasileños. Precisamente por este peso estratégico, no sorprende que la noticia haya causado alarma en productores y gobiernos sudamericanos.

Perspectivas

Por ahora, las tensiones parecen subsanadas diplomáticamente, la Camex pospuso el cobro de aranceles y el caso uruguayo fue archivado. Pero en el medio queda la herida del reclamo argentino que seguirá adelante con la queja ante la OMC para cuestionar la base técnica de la investigación brasileña. Un fallo de la OMC podría reafirmar reglas de competencia justas dentro del Mercosur, de lo contrario, quedará el antecedente de que dos socios comerciales pueden imponerse barreras mutuas para protegerse, algo que históricos acuerdos como el de Mercosur y la Unión Europea intentaban evitar.

Analistas locales coinciden en que Uruguay deberá diversificar mercados para no depender tanto de Brasil, y que el Mercosur necesita mecanismos de diálogo más ágiles para resolver disputas comerciales antes de que escalen a instancias multilaterales. Sea como fuere, la "guerra de la leche" vuelve a poner de relieve la estrecha interdependencia de las economías del Cono Sur y los riesgos políticos que la acompañan en tiempos de elecciones y acuerdos internacionales.

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