En un nuevo almuerzo de trabajo organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing del Uruguay (ADM), referentes de las principales cámaras empresariales del país coincidieron en la necesidad de reducir la conflictividad sindical y avanzar hacia una modernización laboral que permita sostener la inversión y el empleo.
Cámaras empresariales reclaman "cláusula de paz" y advierten por la conflictividad laboral
Referentes de la economía uruguaya opinaron sobre la realidad del país y algunos desafíos por delante este año.
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Las cámaras reclaman una claúsula de paz ante el aumento de la conflictividad laboral.
El encuentro, realizado este miércoles al mediodía en Montevideo, reunió a Leonardo García (Cámara de Industrias del Uruguay), Julio César Lestido (Cámara de Comercio y Servicios), Alejandro Ruibal (Cámara de la Construcción) y Rafael Ferber (Asociación Rural del Uruguay), entre otros.
El planteo más enfático provino del titular de la Cámara de Industrias, quien reclamó una “tregua sindical de cuatro años” y una reducción sustancial de los conflictos laborales. García sostuvo que el país necesita “priorizar los intereses generales por encima de los particulares” y pidió una “cláusula de paz real” que proteja a las empresas que cumplen con sus obligaciones. “Necesitamos reducir la conflictividad, los paros y poder concentrarnos en cómo salir de la situación actual”, afirmó.
En esa línea, alertó sobre los efectos concretos de los conflictos en sectores clave: “No podemos seguir teniendo a la principal industria de alimentos del país en jaque permanente, tirando leche y derivados, con lo que eso implica”.
También cuestionó la incertidumbre en el funcionamiento del Puerto de Montevideo y planteó la posibilidad de declarar esencial su operativa: “No saber cuándo está abierto o cerrado afecta la confianza y la capacidad de cumplir con los clientes”. A su vez, el industrial rechazó la eventual ratificación del Convenio 158 de la OIT, al considerar que podría “judicializar” los procesos de reestructura empresarial, y reclamó avanzar hacia negociaciones salariales más bipartitas, con menor injerencia estatal.
Coincidencias: “preservar el trabajo” y bajar la conflictividad
Consultados sobre el planteo, los demás líderes empresariales respaldaron el espíritu de una “cláusula de paz”. Desde el comercio, Lestido señaló que “no se puede vivir en un ambiente de conflicto” y abogó por “bajar la pelota en momentos difíciles”, priorizando la preservación del empleo.
En tanto, Ruibal advirtió sobre la fragilidad de los acuerdos laborales: “Cuando se firma un convenio y se rompe, ¿qué garantía queda después?”. Y llamó a un diálogo amplio entre actores políticos, empresariales y sindicales ante un contexto global de transformaciones.
El consenso general fue claro: negociar lo necesario, pero evitando medidas que afecten la actividad económica y ahuyenten inversiones.
Modernización laboral e inserción internacional
Lestido puso el foco en la necesidad de actualizar el mercado laboral, aunque aclaró que no se trata de “quitar derechos”, sino de generar reglas más inteligentes. “El desempleo supera el 7%, llega al 8,5% en mujeres y ronda el 25% entre los más pobres. La informalidad supera el 20% y en zonas de frontera alcanza el 40%”, advirtió.
El dirigente planteó además la necesidad de diferenciar condiciones según tamaño de empresa y territorio, y cuestionó que se agreguen “rigideces” como respuesta a los despidos, en lugar de atacar sus causas.
También alertó sobre el costo país y la falta de competitividad: “El mundo no nos va a esperar. Mientras debatimos, otros países avanzan”.
Construcción como “puente” ante la desaceleración
Por su parte, Ruibal destacó el peso del sector de la construcción, que moviliza a 250.000 trabajadores y representa cerca del 10% del PIB. El empresario describió un escenario de “meseta” en la actividad, con menor inversión, pero subrayó el potencial del sector como herramienta contracíclica: “La construcción puede operar como salvavidas o como puente para sortear la desaceleración”.
En ese sentido, insistió en la necesidad de impulsar proyectos de infraestructura —vial, ferroviaria y portuaria— y mejorar la logística.
Defensa del agro y advertencias por restricciones
Desde el sector rural, Ferber defendió la exportación de ganado en pie como un “regulador indispensable” del mercado, clave para asegurar precios justos al productor. Además, manifestó preocupación por las restricciones ambientales en la cuenca del Santa Lucía, vinculadas al proyecto Casupá, que, según estimó, podrían generar pérdidas de hasta 150 millones de dólares si afectan la productividad.
Como alternativa, propuso avanzar en soluciones que no limiten la actividad, como la opción de abastecimiento desde Juan Lacaze. Más allá de los matices sectoriales, el mensaje final fue convergente: Uruguay necesita estabilidad, menor conflictividad y acuerdos duraderos. “Tenemos responsabilidades distintas, pero la misma obligación: pensar en el largo plazo”, resumió Lestido.
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