La Organización Internacional del Trabajo (OIT) elaboró un informe sobre las "experiencias en la negociación colectiva del tiempo de trabajo en Uruguay", que repasa, entre otros logros significativos alcanzados en el marco de los Consejos de Salarios, aquellos relacionados a la reducción y redistribución de la jornada laboral.
¿Qué experiencias tiene Uruguay respecto de la reducción de la jornada laboral?
La OIT realizó un informe que analiza los convenios colectivos que incluyeron disminuciones horarias de la jornada laboral.
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¿Qué experiencias tiene Uruguay respecto de la reducción de la jornada laboral?
La reducción de la jornada laboral se encamina a ser uno de los grandes temas de debate de ese 2026, una vez que la ronda de negociación salarial actual culmine de forma definitiva. Pese a la oposición generalizada del empresariado, la actual gestión del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), encabezada por Juan Castillo, tiene la discusión como una de las prioridades en su agenda; y así lo reafirmó, incluso, durante la 113° conferencia anual de la OIT, el año pasado, cuando afirmó que "una de las vías para mejorar la calidad del empleo es la reducción del tiempo de trabajo”.
Ahora, el organismo internacional publicó un análisis sobre las experiencias con las que ya cuenta el país respecto de la regulación del tiempo de trabajo a través de las instancias de negociación colectiva, centrado en tres áreas clave: la reducción y redistribución de la jornada laboral; la organización de turnos, descansos, horas extraordinarias y guardias; y el teletrabajo junto con el derecho a la desconexión.
En ese marco, la OIT sostuvo que "el tiempo de trabajo ha sido históricamente una cuestión central en el ámbito laboral", y que todavía es "uno de los temas más abordados en la negociación colectiva, junto con los salarios". En el caso local, también es "la temática más abordada en la negociación dentro de los Consejos de Salarios"; y, particularmente, la reducción de la jornada laboral que, igualmente, ha ido evolucionando con el paso de los años, "incorporando nuevos matices en respuesta a los cambios sociales y económicos, así como a las características específicas de cada sector".
"La ordenación del tiempo de trabajo incide directamente en la calidad del empleo, el bienestar de los trabajadores y el funcionamiento de las empresas. Modelos flexibles y equilibrados pueden favorecer tanto la conciliación entre vida laboral y personal como la productividad y la adaptabilidad empresarial", destacó el documento, que también resaltó el carácter pionero de Uruguay en la regulación de la jornada laboral.
Las experiencias vigentes en la reducción de la jornada laboral
El análisis de la OIT aborda un total de 20 convenios colectivos del sector público (3) y privado (17), con el objetivo de dar cuenta sobre los modos en que el debate en torno a la reducción de la jornada laboral ya está más que presente en el contexto de empleo uruguayo.
Uno de los precedentes estudiados es el acuerdo del sector metalúrgico de 2023, que resolvió una reducción de la duración de la jornada semanal de 2 horas, pasando de 48 a 46 horas. Dicha reducción fue paulatina y se instrumentó en un plazo de dos años desde la firma del convenio, sin afectar la remuneración ni los beneficios existentes como, por ejemplo, la prima por presentismo. Asimismo, las partes acordaron trasladar al precio el impacto de la medida que, junto con el ajuste salarial previsto en la negociación, se estimó en un 5,1%; y la forma de implementación de la reducción fue definida por cada empresa.
El sector naval también forma parte de estos antecedentes, con algunas experiencias previas incluso al acuerdo firmado en 2021, que llevaron la jornada laboral a una reducción progresiva de 48 a 44 horas —a partir del 2008—; para que, hace cinco años, se profundizara la tendencia al establecer una jornada semanal de 40 horas para el personal operario —el personal administrativo mantuvo el tope de 44 horas semanales. La negociación incluyó el mantenimiento salarial y fijó el sábado como día de descanso.
Por su parte, el sector de la construcción fue destacado por la OIT como uno de los pioneros en acordar una reducción de la jornada semanal, con el convenio firmado en 2008, el cual "tuvo una gran repercusión, no solo por la cantidad de personas que abarca, sino también por tratarse de un sector donde la exigencia física es considerable, lo que hace especialmente relevante el establecimiento de una jornada más reducida". Aquel acuerdo dispuso pasar de un total de 48 horas semanales a uno de 44.
En el caso del sector peajes, "siguiendo el mismo espíritu del convenio anterior", en 2014 se acordó una reducción escalonada de la jornada semanal para el personal operativo y de mantenimiento, primero de 2 horas y, dos años más tarde, otras 2 horas adicionales, pasando de 48 a 44 horas semanales.
Otras experiencias relevadas por la OIT en Uruguay tienen como protagonistas al sector de envasado del supergás que, en 2010 y dado el "nivel significativo de esfuerzo físico", acordó una disminución de 4 horas semanales, llevando la jornada a 40 horas; al sector de salas de juego, sociedades hípicas y studs, que tiene dos convenios complementarios (2008 y 2016) que establecieron una hornada semanal de 40 horas, en primer lugar para los trabajadores de los Centros de Entretenimiento y, luego para todos los empleados del sector; y al sector de recolección de residuos domiciliarios que, en 2017, tuvo como objeto principal del acuerdo la regulación del tiempo de trabajo, y estableció un límite uniforme de 44 horas semanales, entre otros aspectos vinculados a la distribución de horas laborales y de descanso.
El impulso a favor del cambio
En las conclusiones de su análisis, la OIT señala que, "en relación con los factores que han favorecido la inclusión de la reducción de la jornada laboral en la negociación colectiva, los testimonios recabados coinciden en señalar que esta temática ha sido impulsada principalmente desde el ámbito sindical, en algunos casos como parte de una agenda sostenida a lo largo del tiempo".
Asimismo, entre los fundamentos esgrimidos a modo de respaldo de las propuestas de reducción de la jornada semanal se enumeran "la redistribución de la riqueza, la mejora en las condiciones de salud y seguridad laboral, el acceso al tiempo libre y a la formación, así como la valorización de la vida humana y el aprovechamiento de los avances tecnológicos que permiten mayores niveles de productividad".
De todos modos, la OIT considera que la implementación de estos acuerdos ya existentes en Uruguay "ha presentado desafíos prácticos en algunos sectores", vinculados a diferencias de interpretación entre empleadores y trabajadores, mayormente respecto de la forma de redistribuir las horas reducidas.
"En cuanto a las perspectivas futuras sobre la reducción de la jornada laboral, se identifican enfoques diversos entre los interlocutores sociales. Por un lado, los representantes de los trabajadores manifiestan interés en seguir explorando avances en esta materia, mientras que los representantes de los empleadores y del Poder Ejecutivo señalan posibles desafíos relacionados con su viabilidad e implementación, especialmente en el corto plazo", finalizó el organismo internacional sobre el tema.


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