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8 de mayo 2026 - 10:10

Charlas de quincho: la foto que agitó la interna, ruido en el mercado y "no hay magia"

La visita del presidente Yamandú Orsi al Portaaviones USS Nimitz sigue dando que hablar en el frente político, mientras continúan las dudas de inversores por los cambios en el sistema previsional.

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La visita del presidente Yamandú Orsi al Portaviones USS Nimitz sigue elevando las tensiones dentro del Frente Amplio.

“Cómo será la presión ¿no?”, así comentaba un militante socialista, en tono de indignación, mientras miraba las fotos del presidente Yamandú Orsi a bordo del Portaaviones USS Nimitz, junto al embajador de Estados Unidos en Uruguay. La visita de Orsi al buque —que será decomisado en 2027— generó una fuerte polémica política, con duras críticas desde la oposición, el PIT-CNT e integrantes del propio gobierno, como el ministro Juan Castillo (Partido Comunista). “Yamandú no se puede regalar así… no seas malo”, continuó, emulando al exmandatario José Mujica.

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Su amigo, escéptico de la política y afín a encararla con ironía, le respondió: “Bueno, la verdad que si la polémica es por esto, es lamentable… ¿En serio estos son los temas importantes para los políticos?”, reprochó con serio semblante. Y luego llegó la ironía: “Igual reconozco que el presidente debió cuidarse un poco más en las imágenes: estaba exultante, posando con ambos pulgares hacia arriba, como Javier Milei, y sacándose selfies como Luis Lacalle Pou”, dijo, sabiendo que irritaba a su amigo “lata”.

Pero la discusión sobre política exterior no quedó allí. “Igual, querido, comparado con esto lo de Yamandú es un juego de niños”, le dijo riendo al militante, mientras le extendía su celular para mostrarle una foto. Allí se veía al presidente brasileño Lula da Silva sonriente, dándole la mano a su par estadounidense, Donald Trump.

“Nada que ver, no seas payaso”, le respondió el socialista, ya elevando la temperatura. “Lula es un estadista y bien que llevó a Trump al plano institucional, como debe ser entre países. Fue una reunión de tres horas, con Lula defendiendo los intereses de Brasil. Son actitudes muy distintas ¿no entendés?”, agregó el militante, un poco arrepentido por el exabrupto. Su amigo, algo sorprendido, le respondió: “Bueno, no te calentés… Yamandú la va llevando como puede, haciendo equilibrio entre Lula y Milei, entre China y EEUU, entre la oposición afuera y las críticas dentro. Es un equilibrista. Y la política es un circo, estimado”, remató.

“¿Es para tanto?”, preguntó una abogada en su oficina del World Trade Center, mientras miraba el horizonte y el puerto. La pregunta tenía cierto tono inocente y así lo tomó el asesor financiero, mientras chequeaba la cotización de los bonos uruguayos en su celular. “Y si, se puede venir un escenario complicado”, respondió. Ella preguntó por qué y él decidió sentarse para dar una respuesta más detallada, que su amiga merecía.

Magia

La doctora preguntaba por la discusión que se abrió por el sistema previsional, luego de concluido el Diálogo Social, que generó una polémica con las AFAPs y -además- propone una nueva causal jubilatoria a los 60 años, cuando hoy es de 65.

“Pensá en lo siguiente -comenzó el asesor-. Imaginate un inversor externo o local que tiene un bono uruguayo con vencimiento dentro de 3, 5 o 10 años. Uruguay es un país confiable con grado inversor, porque cumple y ha gestionado bien su economía, más allá de los vaivenes. Pero la lógica financiera es implacable: si un inversor ve que puede establecerse alguna medida que aumente el gasto jubilatorio, es una señal amarilla inmediata porque puede comprometer las cuentas del Estado y por lo tanto los pagos de la deuda”, planteó.

“Pero… ¿Por qué más gasto jubilatorio incide en el mercado de deuda?”, inquirió la abogada, retomando cierto tono litigioso. “Esa es la pregunta clave —respondió él—. El gasto jubilatorio es un derecho inalienable de los jubilados. Si suben las jubilaciones, allí quedarán y no hay vuelta atrás. No es como el gasto en planes sociales, puentes, programas de salud, etc., que pueden tener cierta discrecionalidad. Las jubilaciones hay que pagarlas sí o sí, ¿entendés? Por lo tanto, si se genera más gasto jubilatorio y los ingresos son los mismos, de algún lado habrá que recortar y eso a los inversores no les gusta nada, porque las deudas —querida— también hay que pagarlas”, explicó.

“¿Y no pueden aumentarse los ingresos?”, lanzó sin pudor la doctora. “Bueno… eso puede ser por mayor actividad económica (que no se está dando) o más impuestos, lo cual sería un impacto también negativo en el mercado de deuda. Aquí no hay magia”, replicó.

Inversiones

Unos pisos más abajo, otro asesor de inversiones intercambiaba por WhatsApp con un amigo periodista, sobre recientes noticias acerca del riesgo país y el impacto del informe del Diálogo Social. “Me parece que están incendiando la pradera, innecesariamente querido”, reprochó. Era su crítica a un artículo que informaba venta de bonos y nerviosismo en el mercado cambiario. “Está bien criticar, pero hay que tener cuidado”, agregó. El mensaje de respuesta no se hizo esperar. “Son los hechos, estimado. Hay gente que está nerviosa… Por algo el ministro Gabriel Oddone se reunió con las AFAP y están intentando ponerle paños fríos al asunto”, tecleó.

En efecto, en los últimos días han circulado varios informes de asesores y consultoras sobre el tema. Uno que comenzó a “mover el avispero” fue el informe de One618, la empresa de gestión de capitales del grupo Consultatio (de Eduardo Costantini). Advirtió de inmediato que las propuestas del Diálogo Social —de aplicarse— pueden complicar seriamente la situación fiscal.

Ya esta semana, CPA Ferrere advirtió a sus clientes que “los cambios podrían afectar la estabilidad institucional, la calificación crediticia y el spread soberano (riesgo país), revirtiendo parcialmente las mejoras logradas por Uruguay luego de la reforma del 2023”.

La consultora —donde desarrolló su actividad profesional por varias décadas el actual ministro Oddone— agregó que un eventual aumento del spread de 50 puntos básicos aumentaría el servicio de deuda a largo plazo, en el orden de 270 millones de dólares. “Si así lo plantea CPA, donde Oddone trabajó tanto tiempo, parece claro que el asunto es serio, ¿no?”, retomó el WhatsApp el periodista, para un nuevo “round” con su amigo asesor de inversiones.

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