12 de julio 2024 - 09:33

Charlas de quincho en Uruguay

El mundo empresarial todavía digiere las novedades que dejó la fría -no tanto por temperaturas sino por entusiasmo electoral- primarias del 30 de junio. Pero con un ojo siguen atentos al problema que desvela al Gobierno: el déficit fiscal.

Álvaro Delgado y Laura Raffo

El gobierno está enfrentando una situación fiscal complicada y el asunto está bajo la lupa permanente de los economistas que siguen la coyuntura, tanto en declaraciones públicas como en privado. “Ya se veía venir”, dijo jactancioso un economista con muchos kilómetros de ruta en el análisis de coyuntura, con una trayectoria que viene desde los años 90. “La estructura del Estado no ha cambiado mayormente respecto al gobierno anterior, y la baja del déficit que logró Arbeleche luego de la pandemia fue, básicamente, por la caída del salario real, que también bajó las jubilaciones. Pero había un compromiso político del gobierno de volver los salarios a los niveles pre pandemia; cumplió, pero con eso llevó el gasto otra vez hacia arriba y con ello el déficit”, explicaba y gesticulaba, mientras lo escuchaban atentos un par de empresarios. “Incluso fueron más allá de lo previsto: el salario está a niveles récord de varias décadas, pero el déficit ha vuelto a lo que se veía en 2019”. El diálogo se daba luego de la presentación que hizo una de las principales Cámaras del país, que planteó su visión de los problemas principales que enfrentan hoy los negocios y abogó por un mayor control del gasto. “Eso no va a ser cosa sencilla y ya lo vimos en la administración anterior, estamos tropezando dos veces con la misma piedra”, agregó el experto, con un tono algo sombrío.

Una economista con notoria filiación de izquierda y respetada por propios y ajenos, retrucó: “El punto aquí es que la economía creció en base a grandes inversiones que tienen grandes beneficios fiscales. Entonces la economía crece, pero la recaudación no lo hace de la misma manera; hay un desfase entre crecimiento y recaudación, que, me parece, no se está teniendo en cuenta”, comentó. “Y para peor, ahora el crecimiento es muy pobre”, agregó.

“¿Y qué harían entonces si la izquierda llega al gobierno?”, preguntó con poco simulada inocencia un periodista que intercambiaba refrescos y bocadillos con los presentes. “Cualquiera que gane encontrará un gasto estatal muy rígido, como siempre ha sido en el Uruguay. Va a resultar difícil ajustar esta situación si no hay mayor crecimiento, para mí, allí está el problema”, respondió. Su colega apuntó: “Lo que pasa es que el Frente Amplio tiene un nudo difícil de desatar, porque sienten que en el gobierno anterior la oposición y parte de los analistas fueron injustos con la evaluación del desempeño del gobierno; y ahora buscan una suerte de revancha o reivindicación; pero para eso deberían comprometerse más con un ajuste fiscal que, en la izquierda, sigue siendo mala palabra”.

“¿Sólo para la izquierda?, para este gobierno parece que también, mirá los números… Este gobierno ha incumplido en el plano fiscal, hay que decir las cosas como son”, respondió, algo incómoda. “Es cierto, comentó uno de los empresarios, mientras elegía un queso con cereza. “Parece que sigue la costumbre de abrir la canilla en año electoral”, agregó. “Y el gobierno parece creer que las críticas por temas fiscales son asunto de expertos, a la gente no le importa demasiado, pero en algún momento llega la cuenta”. La charla siguió, los bocados de jamón dieron paso a unos postres riquísimos en pequeños vasos y el tema del ajuste dio paso a chanzas políticas y futboleras.

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Valeria Ripoll

La inclusión de Valeria Ripoll como candidata a la vicepresidencia en la fórmula del Partido Nacional todavía sigue generando discusiones. “No sé si tendrá efecto en votos, pero logró ‘copar’ la discusión en los días luego de las internas”, reconoció una abogada y militante social, mientras leía un diario con la foto de Ripoll y un sonriente Delgado, que la miraba. “Pero a no engañarse: el contundente ganador de la jornada fue el MPP, que puso a Orsi bien arriba en votos y es el favorito para la próxima elección”, dijo con seguridad y acentuando cada sílaba. “¿Estás segura?”, le espetó un colega que hace un tiempo cambió militancia por escepticismo político. “Para mí, el asunto del plebiscito de la seguridad social va a generar un lío en el FA”, opinó. “El Partido votó bastante por debajo de las expectativas”, retrucó ella, afirmándose en la jerga sesentista que, al decir Partido, se sabe que habla del Comunista. “No hay que agitar cucos, la reforma del PIT-CNT no tiene mucho asidero y eso lo sabemos todos; lo que no quiere decir que coincidamos con la coalición en la reforma que impulsó… ¡Y Mieres quería que Yamandú firmara! De locos”, disparó, mientras cerraba el diario y se abrigaba para salir.

El tema RIpoll también hizo y hace ruido, obviamente, en la interna blanca. “¿No perderán votos? La gente quedó muy sorprendida…” preguntó un periodista a un legislador blanco, mientras llegaban a una de las cada vez más frecuentes inauguraciones de obras por estas semanas. “¿Y adónde se van a ir?”, respondió el legislador, que ya se veía venir la pregunta. “¡No pasa nada!”, respondió enfático, palmeándole el hombro, como intentando convencerlo. “Mirá: los votos que se podrían ir, de todas manera son cautivos de la coalición y, como mucho, irán a los colorados, Cabildo, capaz que alguno lo agarra Mieres… pero no van a votar al FA porque llegó Ripoll ¿no?; vamos a ganar muchos votos, ya vas a ver”.

El periodista insistió con la interna blanca, mencionando la disconformidad de algunos sectores y legisladores con la decisión de llevar a Ripoll en la fórmula. El legislador -que al principio no estaba convencido con la decisión de Delgado- hizo una pausa y respondió: “Mirá, te voy a decir algo que no se ha dicho públicamente: la candidatura de Raffo no convencía ni siquiera en el propio herrerismo; su capacidad de movilización fue muy escasa”. El periodista le recordó que tuvo que agarrar un hierro caliente. “Es cierto que venían golpeados por el caso Penadés, los problemas en la gestión de Heber y otros; pero lo cierto es que Raffo como vice sumaba poco. Por eso Álvaro decidió una estrategia distinta”.

Cabildo Abierto

“¿Vos tenés alguna duda? Obviamente que este plan de refinanciación de deudas es una respuesta a la movida de Cabildo Abierto por Una Deuda Justa”, respondió entre jactancioso e indignado un militante, cabildante de la primera hora. “El gobierno nunca quiso reconocer que allí había un problema y desde Cabildo dimos una respuesta. Y los datos nos dan la razón: las deudas afectan a centenares de miles de uruguayos. Lo lamentable es lo que han hecho con Cabildo, al negar una y otra vez la pertinencia de nuestra iniciativa”, remarcó.

Su amigo, blanco de perfil bajo, intentó reducirle el voltaje. Mientras hacían algunas compras, para ver el partido de Uruguay con una picada, le espetó: “muchacho: la iniciativa de Cabildo rompía con todos los contratos y era el camino hacia la restricción del crédito, es algo bastante obvio”. “¿Y esta propuesta de los bancos?- retrucó el cabildante. Fíjate que hacen una gran quita para la persona que no pagó; pero ¿y el que pagó, con tasas altísimas? a llorar al cuartito!”, lanzó, mientras agarraba una lata de cerveza importada, que de tanto agitar iba a ser un desparramo cuando se abriera.

Su amigo quedó pensando y esbozó una respuesta. “Se apunta a gente que estaba totalmente fuera del sistema, muertos financieros querido; creo que es una excelente solución y la adhesión así lo comprueba”, remarcó, ya con ganas de ir dejando la polémica. “En fin… tengo que reconocer que el timing es brillante -le respondió su amigo-: ¿O me vas a negar también que este plan no tiene un claro timing electoral?”. “¡Ah pero estamos con las palabras en inglés! ¿Me la vas a utilizar también para comentar el partido?”, se rieron los dos, mientras abrían la puerta para instalarse en el living y disfrutar de la victoria de Uruguay contra Brasil. El café que nos sirvieron los colombianos vendría unos días después.

Andrés Ojeda Robert Silva Carolina Ache

Andrés Ojeda

Como todos los años, la carpa instalada en la Residencia de la Embajadora de los Estados Unidos en Uruguay, Heide Fulton, estaba a pleno: políticos de todos los partidos, profesionales, gente del cuerpo diplomático y muchos periodistas, departían intensamente con las recientes elecciones internas como tema predominante. Y más allá de la relevancia del resultado en el Frente Amplio y en el Partido Nacional, también hubo espacio para comentarios varios sobre el Partido Colorado y la contundente victoria de Andrés Ojeda. “Es un cambio fuerte en la interna partidaria. La 15, el Foro, los sectores tradicionales del partido, van perdiendo pie”, comentó un experto que integra una de las consultoras de opinión pública de referencia. “Ojeda supo captar a un sector de electorado con demandas de renovación y un discurso nuevo”, agregó. El periodista que lo escuchaba esbozó un comentario: “Ahora seguramente tendrá que reafirmar alguna de sus propuestas y darle un poco más de contenido al planteo del Partido ¿no?”. “No, no, no ¡No!”, respondió rápido el experto, con una sonrisa: “Por el contrario, tiene que mantenerse en esa línea sin demasiadas especificaciones y dejando todas las puertas abiertas; ese es su fuerte. Si ingresa nuevamente en un discurso tradicional puede perder pie”, dijo, provocador. “Cómo ha cambiado la política…”, dijo lacónico otro colega, mientras ingresaban los marines con las banderas. Llegaba el momento de entonar los himnos.

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