China comienza a dar señales de una recuperación económica, sobre todo de su sector financiero, lo que puede significar buenas noticias para Uruguay: si el gigante asiático reactiva la demanda y, por lo tanto, sus compras externas de alimentos e insumos agropecuarios, las exportaciones locales podrían verse impulsadas en un momento que enciende luces amarillas.
Una mayor demanda china siempre es una buena noticias tanto para Uruguay como para el resto de los países sudamericanos cuya matriz exportadora es fuertemente agropecuaria. A nivel local, abre las puertas a que el gigante asiático, el principal socio comercial del país, vuelva a acercarse a las cifras récord de comercio exterior que caracterizaron el 2022 y el 2023.
En ese sentido, la fuerte suba de las acciones de los principales bancos de China son una señal importante: este martes alcanzaron nuevos máximos, impulsados por mejores ganancias, márgenes financieros más estables y mayores dividendos, según consignó el medio AgroLatam. Esto supone una mayor estabilidad financiera que podría convertirse en más actividad económica y, asimismo, en un sostén para una demanda más sólida de alimentos e insumos agropecuarios al continente sudamericano.
Mejoran los bancos chinos y se abre una ventana de oportunidad para el agro uruguayo
El martes, el MSCI China Banks Index llegó a subir 1,4% y ya acumula alrededor de un 18% de avance durante 2026. El movimiento estuvo acompañado por mejores resultados de entidades como Bank of China y Agricultural Bank of China. Reuters informó además que los cinco mayores bancos del país registraron en el primer semestre su mayor crecimiento conjunto de beneficios desde el momento más crítico de la crisis inmobiliaria. Las ganancias netas aumentaron entre 3% y 5,1%, mientras el margen neto de interés promedio mejoró hasta 1,41% en el segundo trimestre.
Este escenario es, de entrada, positivo; pero tampoco implica una mejora automática de las exportaciones uruguayas. De todos modos, la estabilización del sistema financiero puede favorecer el crédito, la inversión empresarial, el procesamiento industrial y eventualmente el consumo; fundamental en tiempos en los que China ha reducido sus compras externas para concentras los esfuerzos de las políticas públicas en dinamizar el mercado interno.
La eventual mayor demanda china no solo podría impactar a nivel de volúmenes directos de exportación, sino también en el escenario de precios agrícolas: cualquier cambio significativo en la misma se trasladaría a los valores de comercialización internacional de productos como la soja, la carne y otros commodities, además de alterar márgenes, decisiones de siembra, logística y funcionamiento de toda la cadena exportadora sudamericana.
Una buena señal en un momento exportador que enciende luces amarillas
La buena señal china, aunque no tendrá efectos inmediatos, llega en un momento de luces amarillas para las exportaciones uruguayas hacia el mercado asiático: en agosto, las colocaciones externas cayeron un 16% interanual, y la caída se explicó en buena parte por el desplome en un 46% de los envíos hacia China.
A su vez, este significativo menor desempeño tuvo que ver, principalmente, con las colocaciones de soja, en un año malo para el comercio de la oleaginosa debido a la sequía, que redujo la cosecha en un 50% respecto de la campaña anterior. Así, en lo que va del año, lleva una baja del 46%; mientras que, en agosto, el retroceso interanual fue del 70%. Así y todo, China representó el 80% de las compras, incluso cuando la caída de la demanda respecto del año pasado también fue del 80%.
Con este telón de fondo preocupante, la posibilidad de que el gigante asiático reanude sus compras externas con mayor intensidad supone una buena noticia para los sectores agroexportadores uruguayos y para todo el país.