30 de marzo 2026 - 16:19

China rechazó más de 34 toneladas de carne de Uruguay por presencia de residuos sanitarios

Cuatro embarques fueron detenidos en el puerto de Shanghai debido a la presencia de garrapaticidas prohibidos y fallas documentales.

El mercado de China representa más del 50% de las ventas externas del sector de la carne, consolidándose como un destino estratégico que el gobierno nacional busca blindar.

El mercado de China representa más del 50% de las ventas externas del sector de la carne, consolidándose como un destino estratégico que el gobierno nacional busca blindar.

Uruguay tuvo cuatro embarques de carne vacuna rechazados en el puerto de Shanghai durante febrero, dos de ellos por razones sanitarias con presencia de fluazurón y fipronil, ambos garrapaticidas de uso veterinario y dos por problemas documentarios, lo que dio un total de 34,4 toneladas de carne bloqueadas.

Todo esto sucede mientras el frigorífico San Jacinto permanece sin habilitación para exportar al mercado chino y el sector se prepara para implementar en abril nuevos controles que, para algunos actores de la cadena, llegan con retraso.

Para entender la dimensión del episodio hay que retroceder a octubre de 2025. El gobierno chino devolvió dos contenedores de carne vacuna por la presencia de fluazurón, un antiparasitario usado para el control de garrapatas en bovinos. El ministro de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP), Alfredo Fratti, explicó en rueda de prensa que algunos envíos ya habían sido devueltos y que la detección del medicamento se debió a incumplimientos en los períodos de espera antes de la faena, es decir, hubo productores que aplicaron el garrapaticida y mandaron el animal a faena antes de que el medicamento se eliminara del organismo del animal.

El subsecretario del MGAP, Matías Carámbula, definió al mercado chino como "central" para la carne uruguaya y advirtió sobre la necesidad de "cuidarlo". No es para menos: en 2024, Uruguay exportó a China unas 240.000 toneladas de carne y subproductos bovinos, lo que representa entre el 50% y el 60% de las exportaciones del rubro. Perder ese mercado, o siquiera deteriorar la confianza que lo sostiene, sería un golpe mayúsculo para el sector.

Ante esa situación, el MGAP actuó en octubre: la Dirección General de Servicios Ganaderos emitió la Resolución N° 311/2025, que estableció como falta grave la detección de residuos de medicamentos veterinarios ectoparasiticidas en ganado bovino destinado a faena cuando superen los límites tolerados, y aumentó las consecuencias económicas y las suspensiones en el movimiento de ganado. La medida fue tomada a pedido expreso de la Aduana china, que solicitó a Uruguay acciones concretas para evitar que los envíos con residuos se repitieran.

San Jacinto, el caso más visible

El frigorífico de Canelones es hoy el nombre propio de la crisis. Las autoridades sanitarias de China detectaron residuos de fluazurón en un lote de carne bovina del frigorífico San Jacinto y como medida inmediata suspendieron la aceptación de declaraciones de importación de productos cárnicos bovinos de esa empresa. La mercadería observada corresponde a una faena realizada en septiembre de 2025, anterior a la Resolución N° 311/025 que tipificó la situación como falta grave.

Ese detalle cronológico es relevante desde el punto de vista legal, el embarque no quedó alcanzado por la normativa más dura, pero no cambia el impacto operativo: la planta sigue sin poder exportar a China. El MGAP abrió una investigación para tener mayores precisiones sobre la presencia de residuos y llegó a un acuerdo con China para que el producto fuera devuelto en lugar de destruido en destino, lo que permite realizar los exámenes correspondientes. El objetivo declarado es levantar las sanciones lo antes posible.

Las medidas del MGAP

Frente a la acumulación de episodios, el gobierno anunció cinco medidas. La primera fue el aumento del muestreo oficial en frigoríficos en un 20%, con foco en fluazurón y prioridad en las zonas con mayor prevalencia de garrapata. La segunda fue la actualización de sanciones administrativas, con multas hasta diez veces más altas para los casos donde se detecten residuos por encima de los límites máximos permitidos, con posibilidad de suspensión preventiva de hasta 90 días para el envío de ganado a faena desde los establecimientos involucrados.

Las otras tres medidas apuntan a la cadena más arriba: capacitación sobre el uso responsable de medicamentos veterinarios, etiquetado específico en los envases con indicación clara del período de espera antes de la faena, y el anuncio de un Plan Nacional contra la Garrapata, que busca atacar el problema de raíz. Porque el trasfondo del asunto es que el fluazurón, el principal producto involucrado en los rechazos, tiene una resistencia creciente en las garrapatas uruguayas, lo que lleva a los productores a aplicar dosis mayores o con mayor frecuencia, elevando el riesgo de residuos en la carne.

La nueva exigencia que llega en abril

El otro componente de la respuesta regulatoria es el que ahora entra en la fase final de implementación. A partir de abril, los frigoríficos deberán incorporar en sus manuales de buenas prácticas la evaluación formal de los productores que les envían ganado. La medida, impulsada por el MGAP, implica que cada planta tendrá que documentar y auditar a sus proveedores, incorporando criterios sanitarios en esa relación comercial.

Pablo Formento, del área de capacitaciones de Instituto Nacional de Carnes (INAC), explicó en la Expoactiva Nacional que la normativa "establece la evaluación de los productores que remiten sus ganados a planta, una evaluación de proveedores de ganado que se tiene que incorporar en los manuales de buenas prácticas". La disposición generó resistencias iniciales en la industria frigorífica, lo que llevó al MGAP a otorgar en enero una prórroga de 90 días. Ese plazo vence ahora.

El problema de fondo: la garrapata y los tiempos

Detrás de los rechazos en Shanghai hay una cadena de responsabilidades difusa y un problema agronómico sin solución simple. El fluazurón es el garrapaticida de mayor uso en Uruguay, precisamente porque las garrapatas desarrollaron resistencia a alternativas más antiguas. Su período de espera antes de la faena es de 30 días, un plazo que en la práctica no siempre se respeta, ya sea por desconocimiento, por presión económica o por la urgencia de enviar animales al mercado.

Las gremiales ya habían advertido en octubre que el incumplimiento de los tiempos de espera "no es opcional ni negociable". Pero la advertencia y la realidad son cosas distintas, y los datos de febrero, nuevos rechazos, cinco meses después de los primeros episodios y de la resolución del MGAP, indican que el problema no se resolvió con un comunicado.

China, el segundo mayor mercado para la carne uruguaya en lo que va de 2026 detrás de Estados Unidos, sigue comprando. Pero cada rechazo en Shanghai es una grieta en la reputación de un país que construyó su marca exportadora sobre la trazabilidad y la inocuidad.

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