27 de junio 2023 - 10:55

¿Cómo se gestó el golpe de Estado y cuál fue la responsabilidad del arco político?

La disolución del Parlamento fue ordenada por el presidente Juan María Bordaberry. Sin embargo, las señales venían desde tiempo antes.

Juan María Bordaberry

Juan María Bordaberry

El golpe de Estado del 27 de junio de 1973 comenzó a gestarse por lo menos varios meses antes, con una incidencia cada vez mayor de las Fuerzas Armadas en el gobierno a partir de la llegada a la Presidencia de Juan María Bordaberry en 1972. De hecho, la disolución del Parlamento fue ordenada por el propio mandatario del Partido Colorado, quien tras ganar las elecciones se alió a sectores conservadores y militares.

El antecedente más directo del golpe se produjo el 12 de febrero de 1973, cuando Bordaberry creó el Consejo de Seguridad Nacional (Cosena) cuyo objetivo era asesorar al Poder Ejecutivo en asuntos de Seguridad Nacional. “Las atribuciones que le adjudican no son constitucionales”, expresó en diálogo con Ámbito.com el historiador Carlos Demasi.

“Los militares se empezaron a encargar de orientar y definir políticas de Estado, algo en lo que no tendrían que participar teóricamente”, cuestionó el experto, quien calificó al hecho conocido como el “Acuerdo de Boiso Lanza” de “golpe de Estado técnico”.

Al justificar esa postura, argumentó: “Si bien siguen funcionando las cámaras, el organismo viola el derecho institucional. Pone en pie de igualdad al presidente y los comandantes en jefe de cada arma que son sus subordinados y tendrían que escuchar órdenes y cumplirlas”.

“Mientras se produce ese confuso proceso, lo que predomina es la desorientación. No se entiende muy claro lo que pasa. Voces protestan que fue un golpe y que hay que enfrentarlo de alguna forma, pero son voces minoritarias o que resultan acalladas. El sistema trata de adaptarse y seguir adelante”, analizó el también escritor y profesor de historia sobre la pasividad general.

“Finalmente, frente a una especie de pérdida de apoyo parlamentario que tiene el gobierno y se le complica cada vez más la situación que ven que pierden popularidad y apoyo, por decisión de Bordaberry se produce la disolución de las cámaras”, explicó el experto.

¿Por qué el Golpe de Estado fue dado por el presidente constitucional?

Al hablar de la responsabilidad del mandatario, Demasi apuntó que “el golpe lo da el presidente y declaró algunas veces que nadie sabía qué hacer, que los militares estaban indecisos y los ministros desorientados a la hora de firmar”. Reconoció incluso que “queda por unos meses una situación bastante indecisa, porque el gobierno no encontraba gente para integrar su Consejo de Estado y había voluntarios que eran inaceptables para militares, hasta que a mediados de diciembre lograron formarlo con 25 integrantes y presidido por Martín Echegoyen, que había sido senador”.

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El golpe de Estado en Uruguay tuvo como antecedente un largo deterioro económico.

El golpe de Estado en Uruguay tuvo como antecedente un largo deterioro económico.

No hay una junta militar que sustituya al presidente, sino que él da el golpe apoyado por los comandantes y el presidente de Estado que sustituye al Parlamento es un senador que seguía en funciones hasta junio. Existe cierta imagen de continuidad”, sostuvo. Sobre esta característica propia, indicó que “hay una tradición muy uruguaya que es que los presidentes dan los golpes de Estado”.

Algo similar analizó en diálogo con este medio el historiador Javier Correa Morales, quien agregó que Uruguay “es el único país donde el propio presidente electo da el golpe de Estado, es una excepcionalidad”.

"El presidente tenía que justificar por qué se daba un golpe a sí mismo. Los primeros decretos criticaban a los gobiernos anteriores. Pero uno era el de él mismo y el otro era de a quién había sucedido. El gobierno del Partido Nacional entregó el poder en marzo del 67, ya hacía siete años que gobernaba el Partido Colorado”, explicó el también profesor y magíster en Historia y Memoria.

Sobre las motivaciones de esta situación, consideró que “a los militares les interesaba legitimarse y veían en Bordaberry, después de los sucesos de febrero, un aliado que además de tener cierta experiencia, porque hacía un año que gobernaba, les daba legitimidad”.

El crecimiento de las Fuerzas Armadas en la política

Al indagar más profundamente en cómo se sentaron las bases de esa situación, Correa Morales recordó que “a partir de 1968 con la presidencia de Jorge Pacheco Areco se combinan una serie de factores que pueden explicar un inicio de lo que luego deriva en el golpe”. De hecho, recordó que Bordaberry llegó al poder porque los uruguayos no aprobaron el plebiscito lanzado por Pacheco Areco para ir por la reelección.

“Eso fue determinante porque mostraba los escasos apoyos políticos que podía tener Bordaberry en el Parlamento. No era una figura netamente identificada con el Partido Colorado. Y era una figura que hasta ese momento estaba detrás de Pacheco”, opinó.

En abril de 1972, la Asamblea General aprobó el estado de guerra interno, lo que originó “la suspensión de garantías individuales y una feroz represión”. Luego, en octubre de ese año, recordó que los militares desconocieron medidas de Bordaberry, aunque el punto más fuerte llegó en febrero del 73.

“El Ejército hace públicos una serie de comunicados. Los más confusos, publicitados y que hasta hoy generan debate en el entorno partidario, no tanto en el académico, son el 4 y el 7, que hacen después de desconocer la designación de un ministro de Defensa del presidente”, repasó.

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Militares durante un operativo de detención ilegal.

Militares durante un operativo de detención ilegal.

“El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas es el presidente y decide nombrar un ministro de Defensa, pero las fuerzas, sobre todo a través del Ejército, rechazan esa designación. Eso da lugar a que se interprete como el ‘golpe de febrero’. Un desacato militar que terminó con un acuerdo entre el presidente y las fuerzas, dejando sin efecto la designación de Francese y nombrando a Walter Ravenna”.

“A partir de ahí las FFAA pasan a tener una injerencia incluso aceptada a través del Cosena”, insistió Correa Morales. Ante la falta de apoyo de la sociedad y de la dirigencia política, Bordaberry decide aliarse a los militares y se profundiza su enfrentamiento con varios sectores del Parlamento.

“Eso tuvo su corolario con un juicio político a un senador del Frente Amplio (FA), Enrique Erro, que promueven las Fuerzas Armadas y el Ejecutivo y el Parlamento rechaza por muy pocos votos”, abundó.

Para el historiador, “ese fue el golpe de efecto final a fines de junio de 1973 para que Bordaberry, con un conjunto heterogéneo de seguidores partidarios suyos que se nucleaban en la Unidad Nacional Reeleccionista y sectores militares del Partido Nacional, liderados por Martín Echegoyen y Oscar Aguerrondo, decidieran dar el golpe de Estado con la disolución de las cámaras parlamentarias”.

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