25 de febrero 2026 - 19:59

Competitividad, exportaciones y empleo, el gobierno pone el foco en un sufrido sector tecnológico

La Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información y el Poder Ejecutivo se unen en una causa común.

CUTI y el Poder Ejecutivo se unen en un ámbito conjunto para tratar las problemáticas del sector tecnológico. 

CUTI y el Poder Ejecutivo se unen en un ámbito conjunto para tratar las problemáticas del sector tecnológico. 

Foto: Freepik

La Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) y el Poder Ejecutivo avanzan en la conformación de un ámbito de trabajo conjunto para atender las señales de alerta que atraviesa la industria tecnológica. El foco está puesto en la competitividad, el sostenimiento de las exportaciones de servicios y el empleo calificado.

El presidente de CUTI, Amilcar Perea, explicó a Ámbito que la preocupación central del sector radica en el deterioro de la competitividad medida en dólares, en un contexto de apreciación del peso uruguayo y caída del dólar a nivel internacional.

Dólar, costos en pesos y márgenes más estrechos

Según detalló Perea, hasta 2022 el incremento del tipo de cambio acompañaba en cierta medida el aumento de los costos en pesos, principalmente salarios. Sin embargo, desde entonces ambas variables comenzaron a desacoplarse: los costos en moneda local continuaron creciendo mientras que el valor del dólar perdió terreno.

Las empresas que exportan servicios venden en dólares y pagan costos en pesos. Cuando cambiamos esos dólares, recibimos menos pesos; por lo tanto, nuestros costos medidos en dólares aumentan”, explicó. El resultado es un estrechamiento de márgenes que impacta en la rentabilidad y, potencialmente, en las decisiones de inversión y empleo.

Perea sostuvo que la situación afecta especialmente a los centros de servicios globales que comparan permanentemente costos entre distintas locaciones. “Hoy estamos en el club de los más caros”, advirtió.

Costos europeos

Como ejemplo, mencionó el caso de la empresa BASF Services Americas, que cuenta con centros en Alemania, Asia y Uruguay. Históricamente, Uruguay se ubicaba en un punto intermedio: más caro que Asia, pero más barato que Alemania, con una relación costo-calidad favorable gracias al talento técnico y la estabilidad institucional.

“Con la apreciación del peso, los costos medidos en dólares hoy están prácticamente al mismo nivel que en Alemania”, afirmó. En ese escenario, las multinacionales tienden a relocalizar operaciones hacia destinos más competitivos en precio, lo que dificulta la captación de nuevos proyectos para Uruguay.

También mencionó situaciones en compañías como UKG (Ultimate Kronos Group) y Sabre, en un contexto que calificó como “bastante general” dentro del sector.

Afectación en el empleo y el problema de la reinserción

Consultado sobre eventuales afectaciones laborales, Perea reconoció que algunas decisiones empresariales ya están tomadas. No obstante, señaló que la capacidad de reabsorción dependerá del perfil de los trabajadores.

En el caso de técnicos sénior altamente capacitados, el mercado podría ofrecer alternativas en plazos más cortos. Sin embargo, para perfiles menos especializados o vinculados a tareas de back office, la reinserción podría resultar más compleja, dado que la mayor demanda del sector se concentra en talento técnico avanzado. “Es un proceso que puede llevar un año o un año y medio”, estimó.

Un objetivo conjunto

Desde CUTI aclararon que el espacio de trabajo no surge como un planteo unilateral del sector privado, sino como una convocatoria del propio gobierno a un ámbito de “co-construcción”. La gremial manifestó su disposición a participar, aportar propuestas y, sobre todo, escuchar a las empresas para identificar medidas concretas que permitan sostener el crecimiento y los puestos de trabajo de calidad.

Perea subrayó que el desafío no es exclusivo de las tecnologías de la información, sino que alcanza a todo el sector de servicios exportador, hoy tensionado por la pérdida de productividad en dólares.

El objetivo compartido, sostuvo, es “mantener la apuesta” por una industria que ha sido motor de empleo calificado y diversificación productiva para Uruguay, en un momento en que la competencia internacional se vuelve cada vez más exigente.

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