El Banco Central del Uruguay (BCU) habilitó la primera plataforma de financiamiento colectivo del país el 4 de enero, y Crowder —un emprendimiento tecnológico creado por cuatro uruguayos— se convirtió así en pionero nacional dentro de lo que, en el mundo, es habitualmente conocido como crowdfunding.
Crowder inaugura el financiamiento colectivo en Uruguay
Guillermo Rodríguez, uno de los fundadores de la plataforma, dialogó con Ámbito sobre los objetivos de la empresa tras la habilitación del BCU y las oportunidades del país para emprender.
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El BCU aprobó la primera plataforma de crowdfunding de Uruguay
Crowder es la primera plataforma de financiamiento colectivo habilitada por el Banco Central del Uruguay.
La habilitación por parte de la Superintendencia de Servicios Financieros del BCU fue la culminación de un largo recorrido que comenzó dos años atrás con la idea de crear una solución a las dificultades de acceso al financiamiento para las empresas y de inversión para el público retail o minorista; y de un largo año de trámites para contar con la aprobación que, finalmente, permitirá operar a la plataforma en el país.
“Hace dos años soñábamos con revolucionar las inversiones personales, democratizar el mercado de capitales y facilitar el acceso al financiamiento por parte de miles de empresas y startups”, expresaron oficialmente los emprendedores a través del perfil oficial de la empresa, y aseguraron que “para ello debíamos lograr ser los primeros en desarrollar una plataforma de financiamiento colectivo regulada y autorizada”.
Hoy, la empresa se enfrenta a un nuevo desafío: hacer crecer el financiamiento colectivo en Uruguay y convertirse en una solución de acceso a la inversión y el financiamiento para empresas e instituciones. Con el logro reciente y los nuevos objetivos sobre la mesa, Guillermo Rodríguez, abogado y uno de los fundadores de la empresa, dialogó con Ámbito sobre Crowder.
— ¿Cómo surgió la idea de Crowder y cuál fue el proceso de desarrollo hasta lograr la autorización del BCU y convertirse en la primera plataforma de financiamiento colectivo del país?
Desde mi profesión de abogado, siempre estuve involucrado en el ecosistema de universidades, centros de innovación y startups en Uruguay, y ahí noté que el principal problema que tenían estas organizaciones era el tema del financiamiento y de información sobre finanzas. Había muy pocas opciones para lo que era el público retail en términos de inversión, y en términos operativos, esas opciones son poco accesibles o tienen una barrera de entrada, ya sea por conocimiento, por monto de inversión, por intermediarios, etc.
En ese período me reencontré con Nicolás Fornasari, que es economista y hoy cofundador de Crowder, y había trabajado en el mercado de capitales y se había reconvertido a la tecnología. Él me tira la idea de hacer una plataforma de financiamiento colectivo que permitiera apalancar emprendimientos y que, al mismo tiempo, permitiera que el público minorista accediera para poder invertir en ellas.
La tarea no fue fácil: el BCU había sacado la regulación de la materia hacía muy poquito y me di cuenta de que en realidad la plataforma era una pequeña bolsa de valores digital. Con esta idea se fue agrandando el equipo con los otros dos cofundadores, Rodrigo Álvarez y Nicolás Rodríguez, y los socios Andrés Piccardo y Mateo Infantozzi. Empezamos a trabajar en un prototipo de la plataforma e hicimos la primera ronda de inversión de Crowder, que se completó a principios de 2023 por 210.000 dólares —donde se sumaron varios inversores de la industria—; y nos enfrentamos al desafío regulatorio de la habilitación.
— ¿Qué ventajas y desventajas encontraron en términos de regulación y desarrollo tecnológico en Uruguay?
La regulación en Uruguay resultó ser exigente, ya que nos puso a la par de estándares de instituciones financieras sofisticadas. Igualmente, el BCU mostró una apertura impresionante y un trabajo súper profesional.
También, algo que destaca mucho es la institucionalidad de Uruguay y eso algo que nosotros siempre pusimos como un punto fuerte del proyecto.
Desde el punto de vista tecnológico, hoy hay una política importante de apoyo, Uruguay se ha convertido en un hub de innovación para Latinoamérica, hay apoyo tanto de privados como, sobre todo, a nivel gubernamental. La Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) nos desarrolló con capital semilla, y ahora este 2024 vamos a aplicar también a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).
Hay una masa crítica de talento muy importante en tecnología y también los apoyos necesarios, este es un lugar muy próspero para emprender, en ese sentido. Y la fusión de innovación con un marco regulatorio robusto y un país que financieramente está bien es una gran ventaja para nosotros.
— ¿Cuál es el enfoque de negocios que le están dando a Crowder?
Además de crear un negocio viable, buscamos que también fuera atractivo, adaptando el modelo tradicional de financiamiento colectivo no solo a Uruguay sino también a Latinoamérica, donde hay un mercado de pymes y empresas que es enorme y cuyo mercado de acceso al financiamiento y de deuda está hiper subdesarrollado.
Tenemos que empezar a apuntar a que las emisiones de oferta pública sean también de empresas, que se emita deuda a través de obligaciones negociables. Hoy hay una matriz de corredores de bolsa, también en la región hay muchas firmas regionales que tienen presencia en Uruguay y que tienen público retail detrás, que están ávidas de encontrar opciones de inversión con emisiones locales.
Apuntar al sector empresas es hacia dónde vamos, queremos profesionalizar la plataforma con corredores de bolsa y con inversores minoristas, en un mercado primario y un mercado secundario, generando también una mayor liquidez.
Nuestro modelo actual está enfocado a empresas. No me gusta hablar de crowdfunding, por ejemplo, porque es un término que está muy muy asociado a las plataformas que son de donación y de recompensa, cuando lo que planteamos tiene que ver con inversiones y expectativa de lucro y ganancia. Pero también hay que desmitificar que eso es solo para startups cuando hay un mercado muy grande de pymes. Apuntamos a hacer una herramienta alternativa al financiamiento bancario y a las rondas de financiamiento privadas.
— Con la autorización en mano, ¿cuáles son las expectativas para Crowder, tanto a nivel local como en términos de expansión regional?
A nivel local, esperamos una recepción positiva, especialmente entre el público minorista. La comunidad inversora en Uruguay ha mostrado interés y apoyo. También nos enfocamos en el sector institucional, estableciendo conexiones con corredores y asesores de inversión. Respecto a la expansión regional, miramos a países vecinos como Argentina y Paraguay, donde vemos oportunidades para desarrollarnos como un jugador más en el mercado financiero.
Por otra parte, este año tenemos una ronda de inversión abierta en la que buscamos 500.000 dólares. Estamos tratando de cerrarla principalmente con actores institucionales para después ya empezar a operar a fines de marzo, principios de abril.
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