El Banco Central del Uruguay (BCU) avanza en el desarrollo y la regulación del sistema financiero y de pagos y envió al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) un anteproyecto de ley para crear un "sandbox regulatorio" para actividades innovadoras dentro del rubro.
El 2026 viene siendo un año de intensa actividad en el BCU en materia regulatoria del sistema financiero y de pagos, con la intensión de seguir profundizando su desarrollo en el país. En ese sentido, a la publicación de la Hoja de Ruta del Sistema de Pagos 2026-2030 y de un nuevo proyecto normativo para los proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV), se le suma ahora una anteproyecto que busca impulsar actividades innovadoras en el sector.
La iniciativa busca crear un "sandbox regulatorio" y fue aprobada por el directorio del banco central a través de la resolución N°145/2026, antes de ser remitida al Poder Ejecutivo para su eventual consideración y envío al Parlamento.
Un "espacio seguro" para el desarrollo del mercado financiero
El proyecto del BCU fue recogido por el estudio Brum & Costa Asociados, que explicó que el "sandbox" se trata de "una estrategia regulatoria muy utilizada a nivel mundial en materia de regulación financiera, consistente en la creación y utilización de espacios controlados de prueba para experimentación supervisada".
En este sentido, consiste en crear "espacios seguros" para que las actividades innovadoras sean testeadas y estudiadas en un lugar real como el mercado financiero, a través de operaciones temporales y acotadas que permiten ofrecer nuevos productos y servicios "bajo condiciones específicas respecto del alcance, duración y número de usuarios".
La normativa específica busca “conferir al BCU amplios poderes para regular, dirigir y evaluar todo el procedimiento, especialmente con la potestad de otorgar exenciones normativas, limitar el ámbito de aplicación de la prueba, efectuar monitoreos permanentes y realizar la valoración final, con las consecuencias normativas que sean del caso”.
El objetivo de fondo es facilitar la experimentación de tecnologías y modelos de negocio emergentes, pero sin dejar de lado la estabilidad financiera, la integridad del mercado y la protección de los usuarios.
Un reclamo histórico de la Cámara Uruguay Fintech
La creación de un "sandbox regulatorio" es uno de los reclamos históricos del sector, sobre todo de aquellas empresas nucleadas en la Cámara Uruguay Fintech (CUF). De hecho, ya en 2018 plantearon la necesidad de contar con un mayor espacio para la innovación y reclamaron por la implementación de un régimen de este tipo, con herramientas que ya ha demostrado ser eficaces para la promoción y la aceleración del sistema financiero.
Según señaló Brum & Costa Asociados, a este sistema —en caso de lograr la aprobación parlamentaria— podrían postular tanto empresas no reguladas —por ejemplo, las fintech—, como entidades ya supervisadas por el BCU; y el mismo podría abarcar iniciativas vinculadas a pagos, crédito en línea, tokenización de activos, soluciones basadas en blockchain, herramientas de cumplimiento normativo, e inteligencia artificial aplicada a servicios financieros.
Si el anteproyecto es aprobado, el banco central podrá otorgar autorizaciones temporales de hasta 12 meses, prorrogables por otros 12 meses “por razones fundadas”. Cada autorización establecerá las condiciones de funcionamiento, las normas cuya aplicación podrá flexibilizarse y los límites operativos del proyecto, como número máximo de usuarios, montos autorizados y alcance territorial. También se exigirán medidas de protección al usuario.
En paralelo, y según destacó el estudio jurídico, la herramienta podría reducir barreras de entrada para proyectos innovadores y generar evidencia práctica para diseñar normas futuras más adecuadas al desarrollo tecnológico; aunque, en contrapartida y para su implementación eficiente, deberá ser acompañada de "una supervisión intensiva por parte del BCU, que deberá complementar sus tareas habituales con un seguimiento cercano y continuo de cada proyecto autorizado".