6 de julio 2026 - 19:01

La tregua en Medio Oriente le da aire al Banco Central del Uruguay para mantener el valor de las tasas

La autoridad monetaria confía en que este escenario global ayude a diluir el impacto del reciente tarifazo de Ancap sin necesidad de aplicar un freno de mano al crédito.

El presidente del BCU, Guillermo Tolosa, junto a las autoridades del organismo, definió mantener el sesgo expansivo para sostener la actividad económica frente al impacto climático en el agro.

El presidente del BCU, Guillermo Tolosa, junto a las autoridades del organismo, definió mantener el sesgo expansivo para sostener la actividad económica frente al impacto climático en el agro.

Foto: Presidencia

El Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central del Uruguay (BCU) resolvió por unanimidad mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 5,75% anual, según la minuta difundida tras la reunión del 1° de julio.

La decisión estuvo a cargo de los tres miembros del Directorio del organismo, el presidente Guillermo Tolosa, la vicepresidenta Ana Claudia de los Heros y el director Julio Luis Sanguinetti, y confirmó la pausa que el instituto emisor viene sosteniendo desde marzo, pese a que buena parte del mercado privado esperaba señales de un endurecimiento más cercano en el horizonte inmediato.

El Copom explicó que la meta de la decisión es "asegurar las condiciones para que la inflación converja hacia el objetivo de 4,5% anual y contribuir a la permanencia de las expectativas ancladas en ese nivel".

El principal cambio en el escenario internacional, según destacó el propio Copom, fue la moderación del conflicto en Medio Oriente. Tras varios meses de fuerte volatilidad en los mercados energéticos, la menor probabilidad de una interrupción en la oferta global de petróleo se tradujo en una corrección a la baja de sus precios, aunque el BCU aclaró que persiste incertidumbre sobre el curso de las negociaciones posteriores al acuerdo. Ese alivio geopolítico, sin embargo, todavía no logró contener del todo el traslado a precios, ya que en Estados Unidos la inflación se aceleró en mayo hasta 4,2% interanual, su nivel más alto en tres años, arrastrada por los componentes energéticos, lo que llevó a la Reserva Federal (Fed) a mantener la tasa de referencia sin cambios por cuarta reunión consecutiva, mientras el mercado empezó a incorporar una suba de 25 puntos básicos hacia fin de año.

La inflación local subió, pero explicada por Ancap y sin efectos de segunda vuelta

En el plano local, la inflación se ubicó en mayo en 3,77% interanual, un incremento respecto de los meses previos que el Copom atribuyó principalmente a la evolución de precios administrados, en particular los vinculados a la energía. El aumento de las tarifas de Ancap, de 12,6% interanual, explicó buena parte de ese repunte.

La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, mostró un aumento más moderado hasta 3,6%, sin que el BCU detectara "evidencia de efectos significativos de segunda vuelta". Dentro de esa medición, los precios transables se aceleraron hasta 1,6% mientras que los no transables se mantuvieron estables en 5,8%, en el entorno del techo del rango de tolerancia.

Las expectativas de inflación, de todos modos, permanecieron ancladas: los analistas privados se mantuvieron en 4,5% por sexto mes consecutivo, los operadores primarios revisaron levemente al alza su proyección hasta 4,67%, y los empresarios se mantuvieron estables en 5%.

En promedio, remarcó el Copom, las distintas mediciones se ubican en torno al objetivo puntual del BCU. La actividad económica, por su parte, creció 0,8% desestacionalizado en el primer trimestre, en línea con lo proyectado e impulsada por el consumo privado, aunque el propio Copom anticipó un menor crecimiento para el segundo trimestre por el impacto rezagado de la sequía sobre la zafra agrícola, con una recuperación esperada recién en el tercer trimestre.

Una política que sigue siendo expansiva y con sesgo contracíclico

El Copom evaluó que la política monetaria mantiene una posición consistente con la convergencia de la inflación hacia la meta, apoyada en tres elementos: una inflación dentro del rango de tolerancia, aunque todavía por debajo del objetivo puntual, acercándose desde abajo, expectativas a 24 meses mayoritariamente ancladas, y una instancia de política que permanece expansiva. En un escenario de moderación del crecimiento, el propio BCU remarcó que esa orientación opera "con un sesgo contracíclico". El organismo también destacó de forma positiva la tracción que viene teniendo la política monetaria, visible en la transmisión de la TPM tanto a las tasas de crédito empresarial como a las de consumo.

Las proyecciones oficiales de inflación siguen mostrando una trayectoria creciente en el corto plazo, ubicándose de forma transitoria y leve por encima de la meta, para luego converger de manera gradual a 4,5% en el horizonte de política monetaria (HPM). Entre los riesgos al alza, el Copom identificó la evolución del conflicto internacional y los efectos climáticos derivados de El Niño, con su potencial impacto sobre los precios de frutas y verduras. Entre los riesgos a la baja, mencionó un escenario de mayor debilidad del dólar a nivel global y una desaceleración más pronunciada de los precios de los commodities.

Crédito en pesos dinámico y tipo de cambio real en máximos

Las condiciones monetarias y financieras evolucionaron en línea con la instancia expansiva vigente, ya que los rendimientos de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) conservaron su pendiente positiva a lo largo de toda la curva, operando en torno a 5,75%, mientras que el circulante de LRM continuó disminuyendo durante el trimestre. El crédito en moneda nacional se mantuvo dinámico, con un crecimiento real interanual en el entorno del 10%. El tipo de cambio real efectivo, por su parte, se depreció respecto al trimestre anterior y se ubica en niveles máximos de los últimos años, lo que redujo la brecha del TCR hasta ubicarla próxima al equilibrio.

El Copom consideró que el balance de riesgos es equilibrado en el horizonte de política monetaria, y que las futuras decisiones dependerán de la evolución de la inflación, de sus expectativas y de ese balance de riesgos. El BCU remarcó que permanecerá "atento a la evolución del acuerdo en Medio Oriente, de la inflación subyacente y de las expectativas de operadores primarios y analistas", y que actuará en consecuencia si las condiciones lo requieren, reevaluando la estrategia monetaria reunión a reunión.

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