Uruguay se prepara para dar un nuevo paso en el desarrollo de una política espacial nacional con un proyecto de ley que el Poder Ejecutivo enviará al Parlamento y que busca establecer, por primera vez, un marco integral para ordenar las actividades vinculadas al espacio y, al mismo tiempo, convertirlas en una nueva oportunidad de desarrollo productivo.
Uruguay prepara una ley para ordenar la actividad espacial y convertirla en una nueva industria
El texto busca establecer reglas para una actividad que el gobierno ya considera estratégica por su potencial de empleo y desarrollo tecnológico.
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Fernanda Cardona destacó que la política espacial involucrará no solo al Estado, sino también a empresas, proveedores y componentes nacionales.
La iniciativa tiene 101 artículos distribuidos en cuatro capítulos y fue elaborada por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) en coordinación con el Ministerio de Defensa Nacional y la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, que funciona en la órbita de Uruguay Innova. El proyecto fue presentado ante el Consejo de Ministros del 1° de setiembre y el gobierno avanzaba con los detalles para su remisión al Parlamento.
La ministra del MIEM, Fernanda Cardona, explicó que la elaboración de la normativa no responde solamente a una cuestión de seguridad o defensa nacional. El objetivo es ampliar la mirada y empezar a construir una industria alrededor de una actividad que ya despertó interés empresarial y que, según el gobierno, puede generar nuevos proveedores, empleos calificados, conocimiento e innovación.
"Se le comete al Ministerio de Industria liderar este proyecto de ley porque es algo que no solo tiene que ver con políticas de defensa y seguridad, sino que es una industria nueva", señaló Cardona en conferencia de prensa.
Un proyecto que nació ante el interés de empresas por instalarse en Uruguay
La necesidad de legislar sobre el sector apareció, según explicó la ministra, luego de que la actual administración encontrara al asumir distintas propuestas de inversión vinculadas a la actividad espacial.
"Había iniciativas que este gobierno se encontró en marzo del 2025, que estaban propuestas como inversiones nacionales en diferentes partes del Uruguay. Teníamos que resolver una política que era importante no solo desde el punto de vista de defensa y seguridad nacional", dijo Cardona.
La iniciativa, además, no surgió exclusivamente de una decisión política del Poder Ejecutivo. El Presupuesto Nacional 2025-2029, en su artículo 289, asignó al MIEM, en consulta con Defensa y la Secretaría de Ciencia y Tecnología, la elaboración de un proyecto destinado a crear una Comisión Nacional del Espacio y establecer un marco regulatorio para las actividades espaciales.
La propuesta final fue presentada como un texto "muy completo" y, de acuerdo con la información difundida por el gobierno, aborda principios básicos, gobernanza y regulación de las distintas actividades vinculadas al espacio.
Cardona lo resumió desde una perspectiva más amplia: "Así como tenemos el mar y tenemos la tierra, también había que regular determinantes básicas en política espacial".
Uruguay quiere ir más allá de la defensa
Uno de los aspectos centrales del proyecto es precisamente cambiar la forma en que el Estado concibe la actividad espacial. La política no quedaría limitada a la utilización militar o a cuestiones de seguridad, sino que incorporaría una dimensión industrial y económica.
"Estamos hablando de lo que es un elemento del Estado nacional, que es su espacio", explicó Cardona. En esa visión, Uruguay buscaría aprovechar capacidades que ya tiene instaladas y que pueden servir de plataforma para atraer nuevas inversiones.
"Uruguay tiene las capacidades, infraestructura de telecomunicaciones y de energía, tiene un enclave geográfico muy particular y estratégico", afirmó la ministra. Cardona también planteó la necesidad de diversificar la matriz productiva y tecnológica del país: "Además de crecer en áreas que son conocidas para Uruguay, como el agro, también tenemos que potenciar otro tipo de industrias, generar otro tipo de empleos".
La apuesta oficial, por lo tanto, es que la actividad espacial no quede confinada a un pequeño número de instituciones o empresas especializadas, sino que pueda generar una cadena de proveedores y servicios alrededor de ella. "Es importante poner en agenda que trabajamos en áreas de industria que hacen crecer proveedores y componentes nacionales", subrayó Cardona.
La ubicación geográfica aparece como una de las principales ventajas
Uno de los argumentos que más repitió la ministra para defender la nueva política fue la ubicación del país. Uruguay cuenta con acceso al Río de la Plata y al mar territorial, una característica que, según Cardona, puede resultar especialmente relevante para determinadas operaciones espaciales y eventualmente para el desarrollo de infraestructura vinculada a lanzamientos.
"Estamos en un enclave geográfico, en diálogo con el Río de la Plata y el mar territorial, que es muy estratégico en el tema espacial", sostuvo.
El fundador de Epic Aerospace, Ignacio Belieres, explicó que una de las ventajas de Uruguay está justamente en contar con una extensa salida marítima. "Si uno tiene vecinos al lado a los que sobrevolar es muy difícil poder lanzar algo. Si uno tiene un hermoso, gigantesco y extenso mar se hacen las cosas mucho más fáciles", afirmó Belieres.
Esto no significa que el nuevo proyecto de ley vaya a convertir inmediatamente a Uruguay en un país lanzador de cohetes. El objetivo inmediato es establecer reglas y una institucionalidad que permitan ordenar el sector y generar condiciones para que las distintas actividades puedan desarrollarse.
Epic Aerospace ya funciona como primer caso concreto
La discusión sobre la política espacial no ocurre solamente sobre proyectos futuros. En los últimos días, Uruguay exhibió uno de los primeros ejemplos concretos del desembarco de una compañía del sector.
El 27 de agosto, Epic Aerospace inauguró nuevas instalaciones en Zonamérica, con infraestructura para fabricar, ensamblar y probar vehículos de transferencia orbital. La empresa presentó además un sistema de ensayos de vibración de 300 kilonewtons, capaz de someter a prueba dispositivos espaciales de hasta 2.500 kilos.
La compañía ya lleva invertidos aproximadamente 2 millones de dólares en Uruguay, y proyecta ampliar su operación local. La planta concentra tareas de electrónica, cableado, ensamblaje y ensayos, mientras que parte de la investigación, los motores y los sistemas de propulsión continúan desarrollándose en Argentina.
Epic también presentó en Uruguay el Chimera GEO 2, un vehículo de transferencia orbital que funcionará como una suerte de remolcador espacial para trasladar satélites entre distintas órbitas. Según la empresa, el desarrollo puede posicionar a Uruguay como el primer país de América Latina con capacidad para transportar cargas desde una misión compartida en órbita baja hacia una órbita geoestacionaria.
La empresa cuenta actualmente con unas 50 personas entre Uruguay y Argentina y prevé elevar esa cifra a entre 70 trabajadores en los próximos meses. También informó que ya generó más de 20 millones de dólares en contratos comerciales y que proyecta facturar unos 30 millones de dólares durante los próximos 12 meses.
La inauguración de la planta tuvo además un fuerte respaldo institucional: participaron el presidente Yamandú Orsi, Cardona y autoridades de la empresa. Presidencia definió la infraestructura de Epic como única en la región para la fabricación, ensamblaje y prueba de vehículos espaciales.
El Estado ya cuenta con una estructura para coordinar el sector
La nueva ley se sumará a una institucionalidad que Uruguay ya comenzó a construir en los últimos años. En 2022 fue creada la Junta Nacional de Política Espacial, que funciona en la órbita del Ministerio de Defensa y está integrada por representantes de Defensa, Relaciones Exteriores, Fuerza Aérea, OPP, Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, Dirección Nacional de Telecomunicaciones, Ursec e Infraestructura de Datos Espaciales, entre otros organismos. Su función es asesorar al Poder Ejecutivo y articular el desarrollo técnico y regulatorio de la actividad espacial.
La Junta continuó trabajando este año. Precisamente el 1° de setiembre, mientras el Consejo de Ministros analizaba el proyecto de ley, el organismo mantuvo una reunión en la sede de Ursec en la que abordó, entre otros asuntos, los avances del Polo Tecnológico Espacial.
El desafío ahora será ordenar esa estructura institucional y definir con mayor precisión las competencias de cada organismo, especialmente en un sector que cruza cuestiones de defensa, telecomunicaciones, ciencia, tecnología, infraestructura e inversión privada.
Una industria que busca insertarse en una economía basada en conocimiento
La apuesta del gobierno encaja además con una estrategia más amplia de transformación productiva. Uruguay Innova fue creado por el Presupuesto Nacional 2025-2029 con el objetivo de articular y potenciar el ecosistema de innovación del país y contribuir al desarrollo sostenible, la productividad y la competitividad.
Dentro de esa lógica, el sector espacial aparece como una actividad de alta intensidad tecnológica capaz de conectar empresas, universidades, organismos públicos y proveedores especializados.
La propia Cardona viene planteando una estrategia industrial que apunta a construir capacidades productivas y aumentar la productividad en el horizonte de 2050. En esa visión, el desarrollo de nuevas industrias tecnológicas forma parte del objetivo de diversificar la matriz productiva uruguaya.
El próximo desafío: transformar el interés empresarial en política de Estado
Con el texto terminado, el siguiente paso será político: el Parlamento deberá discutir los 101 artículos y definir el marco institucional que tendrá una actividad que hasta ahora avanzó mediante iniciativas dispersas y organismos con competencias parciales.
La intención oficial es que esa discusión permita darle continuidad al desarrollo del sector más allá de una empresa o una inversión particular. El gobierno pretende aprovechar la infraestructura existente, la posición geográfica y las capacidades tecnológicas para construir una nueva cadena productiva.
Cardona sintetizó esa apuesta al señalar que el país debe aprovechar la oportunidad de desarrollar una actividad distinta a aquellas en las que tradicionalmente concentró su producción. "Se trata de una nueva industria que desarrollará proveedores diferentes, además de involucrar componentes nacionales", comentó.

