15 de junio 2023 - 10:30

El dólar no frena su caída, ¿qué hay detrás del desplome?

La moneda estadounidense cayó por sexta jornada consecutiva y las exportaciones récord ya no son una explicación válida para el atraso cambiario sostenido.

El dólar en Uruguay alcanzó su valor más bajo en más de tres años.

El dólar en Uruguay alcanzó su valor más bajo en más de tres años.

Foto: Freepik

El dólar volvió a experimentar una baja en Uruguay, marcando la sexta jornada cambiaria consecutiva de descenso en su valor, y crece la preocupación en todos los sectores productivos, así como entre las autoridades económicas del gobierno que no logran dar con una respuesta satisfactoria al atraso cambiario.

El dólar está en caída libre, y mientras no parece que la cotización vaya a repuntar en el corto plazo, faltan explicaciones que permitan dar un marco de comprensión a un fenómeno que escapa de las manos del gobierno y limita la competitividad del país. En este sentido, el argumento de un año récord en las exportaciones quedó lejano y extemporáneo tras seis meses de caída en las colocaciones externasretrocedieron un 31% en mayo y un 8% en el primer cuatrimestre del 2023. ¿Cómo se explica la situación de atraso sostenido?

Récord tras récord, pero de malas noticias

La jornada de ayer volvió a cerrar con el dólar a la baja, en 38,231 pesos según la cotización oficial del Banco Central del Uruguay (BCU) y un nuevo retroceso del 0,51%. De esta forma, la moneda estadounidense alcanzó su valor más bajo en más de tres años tras seis caídas consecutivas, algo que no sucedía desde diciembre pasado; y se alejó significativamente del piso de los 39 pesos, un objetivo modesto que había estado muy cerca de cumplir.

Con ese valor —que no se registraba de forma similar desde el 19 de febrero del 2020—, el precio del dólar registra una caída de más del 4,59% con respecto al cierre de 2022 en 40,071 pesos. Además, a nivel interanual el retroceso es de más del 4,62% frente a la jornada del 14 de junio del año pasado, cuando cotizaba a 40,041 pesos. Durante el mes de junio, la baja acumulada es de más del 1,41% con relación al valor en que finalizó en mayo. En este contexto, la posibilidad de que se quiebre el piso de los 38 pesos parece cada vez más factible.

Expectativas truncas y proyecciones negativas

Lo cierto es que, ni siquiera tras acumular una caída del 10,65% en la cotización de la divisa estadounidense durante el 2022 —impulsada, mayormente, por el récord de exportaciones que generó una importante entrada de dólares que la oferta no logró absorber—, se imaginaba este escenario de atraso cambiario.

Según las Encuestas de Expectativas Económicas del BCU, el dólar estaría sobre los 40 pesos a esta altura del 2023. De hecho, en la edición de enero, los analistas económicos proyectaban a junio un dólar promedio de 40,76 pesos. Muy lejos está actualmente la moneda estadounidense de ese valor, pero el argumento de las exportaciones récord ya no es válido para explicar la importante diferencia.

Mientras tanto, se vislumbran otros factores que podrían depreciar aún más la moneda estadounidense. El más reciente es el mantenimiento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) —y el inicio de lo que sería una pausa en la política monetaria contractiva que la entidad mantuvo para controlar la inflación—, cuyo efecto a nivel global puede ser la debilitación del dólar y una mayor tendencia de los inversionista hacia los mercado emergentes.

El correlato en Uruguay sería un alza del peso —empujada por el efecto arrastre de la suba del real brasileño—, ahondando la problemática del atraso cambiario por la que los sectores exportadores del país reclaman intervenciones al gobierno nacional. A este escenario se suman, además, las mejoras en la nota de deuda por parte de las calificadoras de riesgo más importantes: Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch; que respaldaron la economía uruguaya y pueden, a su vez, continuar valorizando la moneda local.

En contrapartida, la única herramienta que pareciera tener el gobierno para, por lo menos, sostener el dólar, es la Tasa de Política Monetaria (TPM) que, de todas formas, no ha demostrado gran efectividad —al menos, en los términos esperados— para resolver el atraso cambiario.

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