El gobierno analiza junto a Estados Unidos la posibilidad de suscribir un acuerdo para recibir en Uruguay a migrantes deportados desde ese país, una negociación que, según confirmó la Cancillería, se encuentra en etapa de diálogo y aún no tiene un resultado definido.
De acuerdo con fuentes consultadas por Ámbito en el Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE), el acuerdo aún no está cerrado. "Hay un diálogo sobre ese tema desde hace muchos meses, pero aún no hay nada concreto. Son las mismas conversaciones que mantiene Estados Unidos con muchos países de América Latina y el Caribe, con algunos de los cuales ha llegado a acuerdos", explicaron.
De acuerdo con la información publicada por el medio estadounidense, la iniciativa forma parte de la estrategia impulsada por la administración del presidente Donald Trump para encontrar países que acepten recibir a personas que permanecen de manera irregular en territorio estadounidense y que son objeto de procesos de deportación.
En ese contexto, el eventual entendimiento con Uruguay se sumaría a otras gestiones realizadas por Estados Unidos con distintos países para facilitar la expulsión de migrantes que no pueden ser retornados de manera directa a sus lugares de origen. La administración de Trump ya había informado en marzo que deportó a unas 6.000 personas de origen cubano hacia México. Además, también concretó deportaciones de ciudadanos cubanos hacia distintos países del continente africano, como parte de su política migratoria.
El posible acuerdo con Uruguay se enmarca en esa estrategia de ampliar los destinos a los que pueden ser trasladados migrantes deportados desde Estados Unidos, aunque hasta el momento no se conocen detalles sobre un eventual mecanismo de implementación, los requisitos que tendría el convenio ni la cantidad de personas que eventualmente podrían ser alcanzadas si las negociaciones prosperan.
Uruguay se consolidó como destino principal de migrantes cubanos en la región
El año pasado el país cerró un récord histórico de ingresos de ciudadanos cubanos, consolidándose como uno de los principales destinos migratorios de esa población en la región, ya que durante el año ingresaron al país más de 22.000 cubanos, mientras que cerca de 7.000 se retiraron, lo que dejó un saldo neto ampliamente positivo.
Según datos de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM), el impacto del flujo migratorio también se reflejó en la documentación. Un total de 13.900 ciudadanos cubanos tramitaron la cédula de identidad por primera vez en 2025, convirtiéndose en la segunda nacionalidad con mayor cantidad de solicitudes, solo por detrás de los uruguayos. La cifra quintuplicó la cantidad de cédulas emitidas a ciudadanos argentinos (2.600), brasileños (algo más de 2.500) y venezolanos (cerca de 2.000).
Desde organizaciones que trabajan con población migrante confirman la magnitud del fenómeno. Uruvene, una institución que acompaña a quienes llegan por primera vez al país, informó que durante 2025 atendió a 942 ciudadanos cubanos, muy por encima de otras nacionalidades. “Hemos notado que llegan de a cinco por familia, grupo familiar completo”, señaló Yanitze Gutiérrez, integrante de la organización, en diálogo con el medio Telemundo.