El Impuesto Mínimo Complementario Doméstico (IMCD) sigue generando escepticismo entre las zonas francas, desde donde cuestionan la posibilidad de que algunas empresas retiren sus inversiones o realicen juicios al Estado, mientras desde el gobierno insisten en que su aplicación no va a afectar a las compañías que estén en ese régimen.
La readecuación del Impuesto Mínimo Global, contemplada en el proyecto de ley de Presupuesto elaborado por el gobierno, no afectaría a aquellas multinacionales que no estén pagando el tributo en su país de origen, según insisten desde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
De hecho, el subsecretario del MEF, Martín Vallcorba, indicó esta semana en diálogo con Desayunos Informales que ese hecho se dejará establecido en la reglamentación del IMCD. “SI no lo hiciéramos, cualquier empresa le hace un juicio al Uruguay y nos gana porque así está previsto en los tratados de protección de inversiones”, aclaró el jerarca.
Para Vallcorba, las críticas al impuesto corresponden a “una lectura equivocada” y consideró que “el nerviosismo no tiene fundamentos”. “Si el costo ya lo tiene en el exterior y lo paga localmente, no es un perjuicio. El que no lo tiene que pagar, el compromiso asumido es que no se le va a cobrar”, aclaró.
Las zonas francas exigen modificaciones al impuesto
Sin embargo, los representantes de las zonas francas continúan con los reparos y consideran que las modificaciones pueden afectar la competitividad, comprometer nuevas inversiones e incluso provocar la salida de empresas.
El presidente de la Cámara de Zonas Francas del Uruguay, Enrique Buero, consideró en declaraciones a En Perspectiva que las empresas instaladas en este tipo de regímenes están “exonerados de impuestos creados o a crearse", en el marco de la ley centenaria.
“Ese es uno de los pilares fundamentales para captar inversiones extranjeras”, sostuvo Buero al ponderar el sistema en medio de un contexto de incertidumbre mundial, al agregar: “Esa es la clave del éxito: las cosas claras, por escrito y en una ley”.
Finalmente, consideró que muchas empresas “dirán que prefieren pagar en su casa matriz” el Impuesto Mínimo Global, al considerar que “para ellos no es neutro por razones válidas" e insistió en incluir esta situación a modo de excepción, algo que por el momento no está siendo considerado por el MEF.
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