30 de junio 2026 - 19:30

El gobierno bajó el precio de los combustibles para julio: la nafta y el gasoil caen 5% y el supergás más de 7%

La medida busca amortiguar los costos productivos y aprovecha el margen que dejaron las caídas de doble dígito en el mercado internacional.

La baja en las naftas se alineó con el informe de la Ursea, pero en el caso del gasoil el Ejecutivo optó por recortar el precio final pese a que el regulador sugería un leve aumento.

La baja en las naftas se alineó con el informe de la Ursea, pero en el caso del gasoil el Ejecutivo optó por recortar el precio final pese a que el regulador sugería un leve aumento.

El Poder Ejecutivo definió los nuevos precios de los combustibles que regirán a partir de las 00.00 horas del miércoles 1° de julio con bajas generalizadas en los tres principales productos del surtidor.

La nafta Súper 95 pasará de 93,36 pesos a 88,67 pesos por litro, una caída de 4,69 pesos (-5,02%); el gasoil 50S bajará de 61,76 pesos a 58,68 pesos por litro, una reducción de 3,08 pesos (-4,99%); y el supergás tendrá el ajuste más pronunciado, al pasar de 101,26 pesos a 93,56 pesos por kilogramo, una baja de 7,70 pesos (-7,60%).

La decisión llega después de tres meses consecutivos de aumentos en los combustibles, ya que en junio, la nafta Súper 95 había subido 5,3 pesos (+6%) hasta 93,36 pesos el litro, alineada con el precio de venta al público de referencia, mientras que el gasoil 50S había subido 4,04 pesos (+7%), en el techo de la banda de flotación. Esos incrementos se habían dado en un contexto de fuerte tensión en el mercado internacional del petróleo, vinculado al cierre del estrecho de Ormuz, que en abril había llevado al gobierno a recurrir a la cláusula de escape prevista en la metodología de fijación de precios.

Una baja de Ursea para la nafta, pero el gobierno también recortó el gasoil

El informe técnico de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), que sirve de insumo para que el Poder Ejecutivo fije las tarifas finales, había planteado un escenario mixto para julio. Los cálculos del organismo regulador habían arrojado una reducción proyectada de 5,72 pesos para la nafta Súper 95 y de 5,69 pesos para la Premium 97, en tanto que para el gasoil 50S se proyectaba, en sentido inverso, un incremento estimado de 1,05 pesos por litro.

A nivel del Precio de Paridad de Importación (PPI), que estima el costo de los combustibles si se importaran directamente en lugar de refinarlos en La Teja, la baja había sido de 7,19% para la Premium 97 y de 7,46% para la Súper 95, mientras que en el gasoil la caída fue de 13,96% en el 50S y de 13,95% en el 10S, y de 13,17% en el supergás envasado.

A diferencia de lo recomendado por la Ursea para el gasoil, el gobierno optó por trasladar también en ese producto una rebaja al surtidor, en lugar del leve aumento sugerido por el informe técnico. La decisión se explica, en parte, porque el PPI, que solo contempla los costos hasta la etapa de distribución primaria, venía mostrando caídas porcentuales de doble dígito en el gasoil, lo que dejaba margen para que el precio final también bajara pese al pequeño ajuste que arrojaba el cálculo de referencia al público.

Una baja que llega de la mano de la tregua en Medio Oriente

El contexto internacional explica el giro en la tendencia de precios. El escenario mostró noticias positivas en las últimas semanas con el petróleo cotizando a la baja tras los anuncios de tregua en la guerra de Medio Oriente y el restablecimiento progresivo de la actividad en el estrecho de Ormuz. Los datos de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos, que sirven de referencia para el cálculo uruguayo, mostraron que el símil de la nafta uruguaya en la costa del Golfo de México pasó de 37,982 dólares a 32,419 dólares en el mes móvil, una caída de 14,7%.

El ministro de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone, había advertido semanas atrás en el Parlamento que la suba de los precios del petróleo de los meses previos "volvió a poner a prueba la capacidad de respuesta de la política económica", y explicó que el gobierno había utilizado los mecanismos de la regla de fijación de precios para amortiguar el impacto sobre hogares y empresas, evitando trasladar íntegramente los aumentos internacionales.

Esa estrategia implicó una resignación fiscal para Ancap, que en los meses de suba vendió combustibles por debajo del precio de referencia técnico. En la misma línea, la ministra de Industria, Energía y Minería (MIEM), Fernanda Cardona, había anticipado el criterio que primaría ante un escenario de baja: "Vamos a acompasar esa realidad, pero también es verdad que pensamos en una ventana de tiempo", dijo, en alusión a la voluntad del gobierno de evitar movimientos bruscos en los valores del surtidor, tanto al alza como a la baja.

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