29 de marzo 2026 - 17:50

El precio por hectárea alcanzó su mayor nivel en dólares de la última década

Con un promedio histórico por encima de los u$s 4.100, el activo rural se consolida como la opción preferida de fondos de inversión y family offices.

Colonia y Soriano encabezan el ranking de valores por hectárea debido a su infraestructura y aptitud para cultivos de secano.

Colonia y Soriano encabezan el ranking de valores por hectárea debido a su infraestructura y aptitud para cultivos de secano.

Foto: Conaprole

El mercado de tierras rurales cerró 2025 con el precio promedio por hectárea que llegó a los 4.178 dólares, un récord histórico que representa una suba del 5% respecto a 2024.

Según datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), el número de operaciones fue de 1.718 compraventas, prácticamente sin variación frente al año anterior. Sin embargo, la superficie total negociada cayó un 31% interanual, ubicándose en casi 259.000 hectáreas. La combinación de ambos datos, misma cantidad de operaciones pero menos hectáreas a mayor precio, sugiere un mercado donde la demanda sostiene los valores incluso con menor oferta disponible.

El número de operaciones registradas fue de 1.718 compraventas, prácticamente sin variación frente al año anterior. Sin embargo, la superficie total negociada cayó un 31% interanual, ubicándose en casi 259.000 hectáreas. La combinación de ambos datos, similar cantidad de operaciones pero menos hectáreas transadas, a precios más altos, revela una dinámica particular: la oferta de campos se contrajo, pero la demanda no cedió. El resultado fue una presión al alza sobre los valores que terminó marcando un nuevo piso histórico.

Este comportamiento no es nuevo en el mercado de tierras. La escasez relativa de campos de calidad disponibles para la venta, combinada con una demanda sostenida tanto de productores agropecuarios como de fondos de inversión y family offices, genera una estructura de precios con resistencia a la baja. Incluso en años de menor actividad en volumen, el precio por hectárea tiende a mantenerse o subir.

Dónde se operó y dónde se pagó más

La actividad se concentró geográficamente en Paysandú, Durazno y Treinta y Tres, que en conjunto acumularon algo más de 81.000 hectáreas negociadas, liderando en superficie operada. Se trata de departamentos con importante presencia ganadera y forestal, donde los predios de mayor escala tienen mayor peso relativo en el mercado.

Sin embargo, los precios más altos por hectárea se registraron, como es habitual, en la franja agrícola del litoral sur y el sur del país: Colonia, Soriano, San José y Canelones encabezaron el ranking de valores. Estas zonas concentran las tierras de mayor aptitud agrícola del país, con suelos profundos, buena infraestructura vial y logística, y alta demanda para cultivos como soja, trigo y cebada, lo que sostiene su prima de precio frente al resto del territorio.

El segmento medio, el más activo

En cuanto al tamaño de los predios, los campos de entre 10 y 100 hectáreas concentraron el mayor número de transacciones. Este segmento refleja un mercado dinámico en el estrato medio, con participación tanto de productores familiares y agricultores que amplían su base productiva, como de inversores de escala moderada que ven en la tierra un instrumento de diversificación patrimonial accesible.

Los predios de gran escala, por encima de las 500 hectáreas, tienden a concentrar mayor superficie por operación, pero menor número de transacciones, y suelen involucrar a fondos institucionales o grupos inversores con horizonte de largo plazo.

Una tendencia que no cede

El nuevo máximo de 2025 se da en un contexto en que la tierra agrícola uruguaya acumula más de una década de revalorización sostenida. Los motores estructurales del fenómeno son conocidos: expansión de la agricultura de secano, crecimiento de la forestación, intensificación ganadera y un marco jurídico e institucional que otorga seguridad a la inversión extranjera en activos rurales.

A eso se suma un factor más reciente: la comparación regional. En un entorno donde Argentina atraviesa años de inestabilidad macroeconómica y Brasil enfrenta tensiones políticas y cambiarias, Uruguay aparece como una alternativa estable para capitales que buscan exposición a activos agropecuarios en la región sin asumir riesgos soberanos elevados. Con precios récord, oferta ajustada y demanda sostenida, el mercado de tierras uruguayo entra a 2026 sin señales de enfriamiento a la vista.

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