El riesgo país sigue operando a la baja y alcanzó su nivel más bajo en los últimos meses, consolidándose en registros inferiores al promedio histórico y destacando por ser el menor de toda la región, en momentos donde se observa una trayectoria bajista en otros países de Latinoamérica.
En momentos donde algunos sectores del mundo financiero anticiparon su preocupación por el impacto de las modificaciones en las AFAP y el sistema previsional, los inversores internacionales parecen haber ratificado su confianza en Uruguay, con el spread soberano en retroceso en las últimas semanas.
Concretamente, el índice Emerging Markets Bond Index (EMBI), elaborado por JP Morgan, reflejó que el spread uruguayo descendió a 56 puntos básicos (p.b.), su menor valor de la serie en casi siete meses, aunque por encima de los 41 p.b. registrados el 23 de octubre del año pasado.
A la par, el Índice de Riesgo Uruguay (IRU) de la Bolsa Electrónica de Valores del Uruguay (Bevsa), que representa el spread entre los bonos de deuda uruguaya en dólares y los bonos del Tesoro estadounidense, culminó el viernes en 64 p.b., su menor registro en los últimos tres meses.
A estos datos se suma el Uruguay Bond Index (UBI) de República AFAP, que quedó en 53 puntos, apenas por encima de su mínimo histórico de hace poco más de un mes, cuando el 10 de abril tocó los 50 p.b.
Uruguay mantiene su diferencial como el menor riesgo país de la región
Al analizar el EMBI, Uruguay se sigue destacando como el país con el spread más bajo, a casi 200 puntos del promedio regional y superando a otras naciones que también vienen reduciendo su indicador como Chile (0,80 p.b.) y Paraguay (100 p.b.), que son seguidos de cerca por Panamá (109 pb), Guatemala (110 p.b.), Perú (111 p.b.), Costa Rica (125 p.b.)
Más atrás se ubican República Dominicana (174 p.b.), Brasil (175 p.b.), Honduras (186 p.b.), México (199 p.b.), Colombia (248 p.b.), El Salvador (309 p.b.), Ecuador (400 p.b.), Bolivia (408 p.b.) y Argentina (538 p.b.), mientras que Venezuela cierra la tabla con 5.290 p.b.
Con este éxito en el indicador que mide la probabilidad de que un Estado no cumpla con el pago de su deuda externa, el país sigue generando confianza para los inversores, más allá de algunos ruidos que se generaron tras las propuestas del Diálogo Social.
La continuidad de un riesgo país bajo en un escenario global convulsionado refleja la percepción de estabilidad y ese diferencial parece seguir siendo atractivo para el mercado, más allá de las modificaciones al sistema previsional y las dificultades del gobierno en el frente fiscal a poco más de un mes de presentar su primera Rendición de Cuentas.