Las soluciones inmediatas para la crisis del agua propuestas por el gobierno estarían en períodos finales ya que, mientras la instalación de la planta desalinizadora proveniente desde Estados Unidos parece haber cumplido su etapa de instalación, la construcción del embalse en el rio San José se encuentra en etapas de ajustes y pruebas de bombeo.
¿En qué estado están las obras para paliar la crisis del agua?
La construcción de un embalse en el río San José y la instalación de la planta desalinizadora prometían ser la solución a la emergencia hídrica.
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El gobierno uruguayo destina 40 millones de dólares adicionales a obras para paliar la crisis del agua.
La crisis del agua sigue dando que hablar en el Uruguay con obras que, al parecer, serían la solución momentánea a la emergencia hídrica. Un problema que parecería ir solucionándose paulatinamente a medida que los avances en las construcciones e instalación de los proyectos parecerían llegar tarde a su objetivo.
El embalse en San José, en etapa de pruebas
La construcción del embalse en el río San José junto con una serie de cañerías de 13 kilómetros y medio que llevará agua hasta Belastiquí para luego abastecer a la planta de Aguas Corrientes, parece estar en la última etapa.
Según confirmaron medios locales, la obra del trasvase del río San José al Santa Lucía está en fase de ajustes y se realizan pruebas de bombeo.
Las tuberías para esta obra —importadas desde Brasil y Argentina— costaron 20 millones de dólares; mientras que la obra en sí tiene un valor de 14.936 dólares, sumando en total casi 35 millones de dólares, según datos publicados por la diaria. Si se suma lo invertido para construir la represa de emergencia en Belastiquí —un total de 1.841.000 dólares—, la cifra destinada por el gobierno para infraestructura en relación a la crisis del agua es de casi 37 millones de dólares.
Sobre este monto se estima una inversión de 12 millones de dólares mensuales, destinada a medidas para la población más vulnerable, en un contexto de no accesibilidad al agua potable y segura. Todavía no se conocen las cifras que se invertirán en el Fondo de Emergencia Hídrica.
La planta desalinizadora que se hizo esperar
La planta desalinizadora de la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) ya fue instalada en Salinas, Canelones. Tras su dilatada llegada desde Estados Unidos por una cuestión de espacio en el Hércules, la maquinaria ubicada en la Usina de Laguna del Cisne cuenta con capacidad para purificar 150.000 litros por día del agua y desde OSE informaron que, además de remover la sal, puede servir para tratar y neutralizar alguna eventualidad relacionada con otros componentes del agua.
La planta funciona sola, sin necesidad de contar con operarios, ya que la información se envía de forma digital. Según informaron desde OSE, se trata de una unidad portátil, por lo cual puede transportarse con un tráiler a diferentes lugares del territorio, en caso de que sea necesario en el contexto de la emergencia hídrica.
Sobre su funcionamiento, el coordinador de Agua y Desarrollo Sostenible de la UTEC, Héctor García, explicó en diálogo con Telemundo que “ya la planta está procesando agua, pero va a quedar lista calculamos lunes o martes de la semana que viene”.
¿La solución permanente?
El proyecto Arazatí del gobierno, que promete ser la solución a la falta de agua potable en el aérea metropolitana y Montevideo, presentó una serie de complicaciones ambientales, según un Informe de Viabilidad Ambiental de Localización, que elaboró la consultora CSI Ingenieros y que fue presentado por OSE ante el Ministerio de Ambiente (MA).
Arazatí podría ocasionar 93 tipos de impactos ambientales en la zona, de los cuales 27 presentan un "potencial negativo significativo", y, por lo tanto, "necesitan una evaluación específica".
Además de tomar agua del Río de la Plata para llevarla a través de cañerías a los hogares de Montevideo y el área metropolitana, el proyecto Neptuno (como se lo conoce formalmente), planea la construcción de una laguna artificial, la cual será una reserva de agua dulce.
En el informe, se asegura que esta laguna artificial modificaría "escorrentías superficiales y el régimen hidráulico de cursos de agua", lo cual desencadenaría en "erosiones" de suelo y la potencial "contaminación" de aguas subterráneas, entre otros problemas.
A su vez, se constata que la obra requerirá de la expropiación de unas 250 hectáreas, y que las tuberías deberán pasar por unos 114 padrones, en una zona de producción agro-forestal, ocasionando un "impacto socioeconómico sobre la población" del lugar.
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