El impacto de los cambios demográficos en la redefinición de los mercados, las inversiones y las oportunidades de negocio fue el eje central de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, que tiene lugar hasta el jueves en Montevideo.
En una serie de encuentros que comenzaron el lunes, autoridades y referentes del sector privado coincidieron en que la información demográfica debe ser un insumo para la toma de decisiones estratégicas, así como la identificación de nuevas áreas de crecimiento y la generación de valor con impacto en las personas.
La actividad es de especial relevancia para Uruguay, donde el envejecimiento poblacional y la baja tasa de fecundidad plantean oportunidades y desafíos sobre el mercado laboral y el sistema previsional.
Inteligencia demográfica para impulsar inversiones
En un espacio de intercambio específico con el empresariado, se llevó adelante el Primer Foro Regional del Sector Privado: Inteligencia Demográfica para Inversiones con Propósito, que apuntó a vincular las tendencias de población con estrategias de inversión y desarrollo a largo plazo en la región.
Representantes del sector privado, junto a autoridades de organismos nacionales e internacionales, intercambiaron sobre el impulso de inversiones y la necesidad de fortalecer las estrategias ESG y la gestión de grupos de interés, así como la búsqueda de identificar oportunidades de innovación y crecimiento inclusivo frente a los cambios demográficos en la era digital.
La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, expuso en la jornada y llamó a “generar políticas públicas planificadas y articuladas, a nivel nacional e internacional, en la región y en el mundo”, con un impacto en lo económico, lo social y lo ambiental.
Oportunidades económicas
A su vez, el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, resaltó que “aprovechar las oportunidades económicas del envejecimiento y enfrentar los desafíos que conlleva para las sociedades y las economías no ocurre de manera automática”, por lo cual planteó: “Se requieren políticas públicas que orienten de forma adecuada las inversiones y los esfuerzos tanto públicos como privados”.
En tanto, la directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Diene Keita, aseguró que “el mayor activo estratégico de un país es su gente” y completó: “Las personas no son un problema demográfico que haya que resolver, sino el motor con el que construimos nuestro futuro”.
“La inversión en salud, educación, capacitación, salud reproductiva, cuidado infantil y oportunidades a lo largo de toda la vida no debe considerarse simplemente como un gasto social. Se trata de infraestructura económica y, en particular, la salud de las mujeres es parte de esa infraestructura económica”, expresó.
A su turno, el vicepresidente del Sector Privado de CAF, Antonio Silveira, destacó el concepto de “inteligencia demográfica” en medio de las transiciones demográfica y tecnológica. “En una región como América Latina y el Caribe, con grandes brechas sociales y de generación de información, la inteligencia demográfica es esencial tanto para la racionalidad de las políticas públicas como para que el sector privado tenga la capacidad de planificar a largo plazo en mercados cambiantes y así contribuir al desarrollo de los países”, sentenció.
Cambio de tendencias y desafíos
A su vez, durante la Conferencia Regional, Salazar-Xirinachs resaltó la necesidad de ratificar el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo. “El mundo ha cambiado mucho desde entonces, no solo por tendencias tecnológicas, ambientales y políticas, sino por verdaderas rupturas que han transformado la geopolítica, la globalización y el orden mundial”, admitió.
Así, aludió a la reducción de la tasa de fecundidad, el aumento de la esperanza de vida, el marcado envejecimiento de la población, la reducción del tamaño de los hogares y la reconfiguración de los tipos de familias, los crecientes flujos migratorios internacionales y el avance de la urbanización.
“Estas tendencias demográficas plantean múltiples y claros retos para las políticas públicas y de desarrollo. Para esto, los países precisan tener una lectura prospectiva y capacidad de respuesta a los escenarios anticipados”, insistió.
A la par, Keita afirmó que “si bien el cambio demográfico es inevitable, no es motivo para el pesimismo” y agregó: “Es un llamado a liderar de manera diferente, a planificar con mayor anticipación y a invertir de manera más inteligente en las personas para garantizar la prosperidad de las generaciones futuras”.
A su turno, la ministra de Salud Pública, María Cristina Lustemberg, advirtió que persisten desigualdades profundas, nuevas formas de exclusión y desafíos emergentes que requieren respuestas innovadoras y sostenidas. “Las transformaciones demográficas, el cambio climático, las migraciones, las brechas territoriales, las desigualdades de género y los impactos de las crisis económicas y sanitarias nos interpelan a renovar nuestros compromisos”, señaló y llamó a “reconocer los desafíos pendientes y fortalecer una agenda común basada en la cooperación, la evidencia y el respeto por la diversidad de nuestras realidades nacionales y la realidad regional”.