18 de agosto 2026 - 21:31

Mario Lubetkin sobre el conflicto gremial en el Puerto de Montevideo: "O todos empujamos en la misma dirección, o esto no va"

El diplomático advirtió que las dificultades en el puerto pueden afectar la capacidad de Uruguay para competir internacionalmente

Mario Lubetkin expresó su preocupación por la falta de acuerdo entre las partes involucradas en el conflicto gremial de Terminal Cuenca del Plata.

Mario Lubetkin expresó su preocupación por la falta de acuerdo entre las partes involucradas en el conflicto gremial de Terminal Cuenca del Plata.

El canciller Mario Lubetkin expresó su preocupación por el conflicto que atraviesa la Terminal Cuenca del Plata (TCP) del Puerto de Montevideo y llamó a los distintos actores involucrados a alcanzar un entendimiento que permita garantizar la operativa.

"Si todo el sistema logístico nuestro no funciona bien, todo el resto son lindas palabras", sostuvo el canciller, y agregó: "Los niveles de competencia del mundo son tan grandes que apenas haya rumores en un país de que algo no funciona hay movimiento inmediato". En ese sentido, remarcó que "la máquina tiene que funcionar perfecta" y vinculó el normal funcionamiento de la logística con la generación de empleo y los resultados económicos del país. "Eso redunda en mejores fuentes de trabajo y mejores resultados", insistió.

Lubetkin pidió una actitud "proactiva"

El canciller sostuvo que la situación requiere una participación activa de todos los sectores involucrados y llamó a avanzar hacia una solución. Su planteo se produjo mientras continúa la preocupación por el impacto que las medidas sindicales y las dificultades en la negociación pueden generar sobre la operativa del principal puerto del país.

El conflicto entre los trabajadores de TCP y la empresa Katoen Natie ya había generado episodios de fuerte afectación sobre la actividad portuaria. En julio, el enfrentamiento llegó a provocar el desvío de buques y que algunas navieras omitieran la escala en Montevideo, con consecuencias para los operadores y exportadores uruguayos.

La situación también había generado preocupación dentro del propio gobierno. En julio, el Poder Ejecutivo calificó de compleja la situación y apostó a la negociación para evitar que las medidas de fuerza volvieran a afectar la operativa.

El antecedente de los desvíos de buques

El impacto del conflicto excede a la terminal y alcanza a toda la cadena logística. Durante las medidas de fuerza registradas en julio, la Administración Nacional de Puertos (ANP) reconoció que todavía no tenía cuantificadas las pérdidas económicas generadas por el paro, mientras el sector exportador advertía sobre los sobrecostos derivados de las demoras y los imprevistos.

El conflicto había comenzado con reclamos sindicales vinculados a las condiciones laborales y continuó pese a las instancias de mediación impulsadas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). A fines de junio, el sindicato había rechazado una propuesta del Ejecutivo que sí había sido aceptada por Katoen Natie.

Posteriormente, una negociación permitió alcanzar un acuerdo provisorio y retomar la actividad, aunque el episodio dejó expuesta la sensibilidad de la operativa portuaria frente a nuevos conflictos.

Una advertencia en clave de competitividad

Las declaraciones de Lubetkin adquieren especial relevancia porque el canciller vinculó directamente la situación del puerto con la inserción internacional de Uruguay.

El gobierno del Frente Amplio (FA) viene colocando el acceso a nuevos mercados y la apertura comercial entre sus prioridades. En abril, Lubetkin había definido al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea como un "punto de inflexión" para Uruguay y había destacado el potencial del pacto para ampliar las exportaciones y atraer inversiones.

En febrero, luego de que Uruguay ratificara el acuerdo, el canciller había planteado que comenzaba una etapa de trabajo conjunto con los sectores productivos para preparar al país para una transformación de fondo. En ese marco, el mensaje de este martes apunta a que la apertura comercial no alcanza si el país no puede garantizar una logística eficiente y previsible para mover sus exportaciones.

Por eso, Lubetkin reclamó que todos los sectores involucrados actúen "de una manera proactiva" y vuelvan a encaminar las negociaciones para evitar que el conflicto portuario termine afectando la competitividad del país.

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