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29 de enero 2026 - 16:33

"Es apta para consumo humano", se defiende OSE ante las críticas por agua turbia y con olor

Mientras la empresa sostiene que el suministro está en condiciones, el diputado Felipe Schipani reclama la exoneración del pago del servicio para las personas afectadas.

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OSE aseguró que el suministro "es apto para consumo humano".

Foto: Freepik

Tras reclamos de usuarios por agua turbia, con olor y sabor desagradable en distintos puntos de Montevideo, OSE aseguró que el suministro "es apto para consumo humano" y atribuyó la situación a un prolongado déficit hídrico y a condiciones excepcionales de escurrimiento derivadas de la sequía, mientras desde el Parlamento se impulsa un pedido de compensación para los usuarios afectados.

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El presidente de OSE, Pablo Ferreri, explicó este jueves en el programa 8AM que la presencia de agua con coloración marrón y olor inusual responde a una combinación de factores climáticos poco frecuentes. Según detalló, la primavera fue particularmente seca y durante enero prácticamente no hubo lluvias, salvo episodios puntuales los días 10 y 11. Esa sequedad extrema del suelo provocó que, cuando finalmente se registraron precipitaciones, el escurrimiento hacia los cursos de agua se produjera con una carga excepcionalmente alta de sedimentos y materia orgánica.

Ferreri señaló que estas condiciones de escurrimiento son "las peores registradas en los últimos 45 años" y que el fenómeno impactó directamente en la calidad visual del agua, aunque no en su potabilidad. Indicó que OSE aplicó tratamientos químicos específicos y utilizó reservas del embalse de Paso Severino para diluir y limpiar el caudal más afectado. Este embalse, recordó, tiene una capacidad total de 65 millones de metros cúbicos y actualmente cuenta con unas reservas de 50 millones, lo que obliga a un manejo cuidadoso ante la previsión de lluvias por debajo del promedio durante enero y febrero.

Casupá, la obra que fortalecería las reservas de agua

En ese contexto, el jerarca volvió a subrayar la necesidad de contar con nuevas reservas de agua bruta dulce, como las que aportaría el proyecto de la represa Casupá, al que definió como una obra clave para fortalecer la seguridad hídrica del área metropolitana frente a escenarios climáticos cada vez más extremos.

Respecto al impacto en la población, Ferreri informó que el pico de reclamos se concentró entre domingo y lunes, con alrededor de 200 consultas, mientras que en la víspera de la entrevista el número descendió a unas 50. Las zonas más afectadas se ubicaron principalmente en el oeste de Montevideo, por donde circula el agua con mayor carga de sedimentos.

El presidente de OSE insistió en que el suministro cumple con todos los parámetros sanitarios. Explicó que el organismo publicó un observatorio con análisis químicos que fueron verificados por la Ursea junto a la Facultad de Química como tercero independiente. Aclaró que el inconveniente se vincula al llamado “color aparente”, un indicador no regulado por la normativa vigente, y que los valores ya muestran una clara tendencia a la normalización: tras picos de entre 70 y 80, actualmente se ubican en torno a 10 o 12, e incluso en algunos puntos en 6.

El reclamo llega al Parlamento

El diputado del Partido Colorado (PC), Felipe Schipani, presentó una exposición escrita solicitando que se evalúe la exoneración del pago del servicio de agua potable correspondiente al mes de enero para los usuarios afectados. En el texto, el legislador sostuvo que el agua suministrada presentó condiciones que la tornaron inapropiada para el consumo, generando preocupación sanitaria y "un perjuicio concreto a los usuarios", más aún en un contexto de aumento tarifario del 8,5% este año. A su entender, la exoneración no sería un beneficio gracioso, sino una compensación mínima frente a una prestación defectuosa del servicio.

Vecinos de Las Piedras, Canelones, también denunciaron cortes de agua de OSE “entre 9 y 10 veces al mes” desde hace años y aseguraron que el agua “no se puede tomar”. Residentes del barrio afirmaron que la turbiedad, el olor y la presencia de herrumbre generan desconfianza y obligan a gastar dinero en agua envasada, además de señalar problemas recurrentes de saneamiento con cámaras que se desbordan.

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