El expresidente de Ecuador, Guillermo Lasso, aseguró este martes en Montevideo que América Latina atraviesa una transformación política que, a su entender, ya no puede interpretarse únicamente a partir de la tradicional división entre izquierda y derecha; en ese contexto, planteó que los principales desafíos regionales pasan por la calidad de las democracias, la seguridad, la incorporación de la inteligencia artificial y una mayor integración económica con el mundo.
Guillermo Lasso en Uruguay: "El debate en América Latina ya no es entre izquierda y derecha, sino entre democracia y populismo"
El expresidente ecuatoriano habló sobre integración internacional, el avance del crimen organizado y el impacto de la inteligencia artificial en la región.
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Guillermo Lasso, expresidente de Ecuador.
Lasso participó de la conferencia “¿Un nuevo escenario político en América Latina?”, organizada por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) en el Piso 40 del World Trade Center de Montevideo, en el marco de las actividades por los diez años de la institución.
Durante su exposición y posterior intercambio con Hernán Bonilla, presidente y fundador del CED, el exmandatario ecuatoriano, que gobernó entre 2021 y 2023, puso especial énfasis en tres asuntos: el deterioro de los mecanismos tradicionales de integración internacional, el avance del crimen organizado y el impacto que tendrá la inteligencia artificial sobre las economías latinoamericanas.
“Democracia y populismo”
Uno de los principales planteos políticos de Lasso fue su discrepancia con la interpretación de que la región atraviesa simplemente un giro hacia la derecha. “Yo no estoy tan de acuerdo con aquellos que opinan que América Latina está dando un viraje hacia la derecha”, sostuvo. Lasso se definió como “liberal, humanista y demócrata” y argumentó que existen gobiernos identificados tanto con la derecha como con la izquierda que, desde su perspectiva, presentan características populistas.
“El debate hoy es entre democracia y populismo. No entre izquierda y derecha”, afirmó. Para el expresidente, la democracia no puede reducirse al mecanismo electoral. Mencionó como componentes centrales el respeto por las instituciones, las libertades civiles, la libertad de expresión, la independencia de los poderes del Estado y el fortalecimiento institucional.
En ese marco, Lasso relató su propia experiencia al frente de Ecuador y defendió la decisión que adoptó en mayo de 2023 de disolver la Asamblea Nacional mediante el mecanismo constitucional conocido como “muerte cruzada”, que anticipó también el final de su mandato presidencial.
Una mirada crítica sobre Trump y el comercio
Lasso también dedicó parte de su intervención a los cambios en la política comercial de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Según el exmandatario, durante décadas la integración comercial y los tratados de libre comercio fueron presentados como una herramienta para ampliar las oportunidades económicas latinoamericanas, pero esa lógica enfrenta actualmente mayores incertidumbres por la política arancelaria estadounidense.
“Hoy yo creo que eso el presidente Trump lo ha roto”, señaló, al tiempo que cuestionó la variabilidad de los aranceles y de las condiciones comerciales impulsadas desde Washington. Lasso extendió su preocupación al sistema multilateral y afirmó que la Organización de las Naciones Unidas perdió capacidad para ordenar las relaciones internacionales.
“Vivimos en un mundo en transición”, resumió e incluso planteó una interrogante sobre la permanencia de las transformaciones impulsadas desde Washington más allá del actual mandatario: “¿El trumpismo superará a Trump?”.
China, comercio y una referencia directa a Uruguay
El expresidente ecuatoriano dedicó buena parte de su exposición a la apertura comercial y a su experiencia de negociación con China. Lasso recordó que durante su gobierno Ecuador negoció vacunas contra el Covid-19, reestructuró obligaciones financieras y avanzó en un tratado de libre comercio con Beijing. Según explicó, su política exterior buscaba alcanzar “más Ecuador en el mundo y más mundo en Ecuador”.
Su evaluación sobre el vínculo con Beijing fue positiva. “Yo tengo de China la mejor impresión”, sostuvo, aunque posteriormente aclaró: “Yo soy proamericano, no prochino”.
El exmandatario utilizó esa experiencia para referirse específicamente a Uruguay y a las posibilidades que tendría una mayor apertura hacia el mercado asiático. “Uruguay tiene 3 millones y medio de habitantes. Ustedes tienen una situación económica mucho mejor que la de Ecuador”, afirmó. Y agregó: “Imaginen lo que significa para Uruguay un mercado de 1.400 millones de habitantes”.
China ya ocupa un lugar central en el comercio exterior uruguayo, por lo que el planteo de Lasso apuntó particularmente a las posibilidades de profundizar el acceso de los productos nacionales al mercado asiático.
Inteligencia artificial: “Ya estamos en el futuro”
La inteligencia artificial ocupó otro de los ejes centrales de la conferencia. Lasso consideró que los gobiernos latinoamericanos deberían incorporar el asunto como prioridad de la agenda regional. “Señores, ya estamos en el futuro y la inteligencia artificial está aquí”, afirmó.
El expresidente señaló que la discusión no debería limitarse a los países desarrollados ni a la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China. A su juicio, América Latina debe construir su propia estrategia para incorporar estas herramientas en sectores como salud, educación, agricultura y producción de alimentos.
Su principal preocupación, explicó, es cómo garantizar que los beneficios tecnológicos lleguen también a los sectores de menores ingresos y a los pequeños productores. “¿Esa tecnología le va a llegar a un pequeño agricultor de la zona central del Ecuador o de la costa ecuatoriana?”, preguntó.
Lasso consideró que la respuesta, en las actuales condiciones, probablemente sea negativa y advirtió sobre el riesgo de que la brecha tecnológica profundice las desigualdades existentes.
Por eso propuso que los presidentes latinoamericanos celebren encuentros específicos sobre inteligencia artificial y seguridad, en lugar de mantener cumbres regionales que, según cuestionó, muchas veces terminan reducidas a “un discurso, una foto de familia y cada uno para su casa”.
Seguridad y crimen organizado
El otro gran desafío regional señalado por el exmandatario fue la seguridad. Lasso describió la experiencia ecuatoriana frente al crecimiento del narcotráfico y sostuvo que una de las transformaciones más preocupantes fue el pasaje de un modelo centrado fundamentalmente en el tránsito y exportación de drogas hacia mercados internacionales a otro que incluye el microtráfico y el consumo interno.
Según explicó, ese proceso favoreció disputas territoriales, extorsiones y reclutamiento de jóvenes por organizaciones criminales. Frente a ese escenario, propuso incrementar la cooperación latinoamericana mediante intercambio de inteligencia, coordinación institucional y discusión de marcos jurídicos.
No obstante, advirtió que la agenda regional no debería quedar absorbida exclusivamente por la inseguridad: “El desafío de América Latina es un punto más allá de la seguridad”.
Elogios a Uruguay y a Lacalle Pou
Lasso realizó varias referencias a Uruguay durante la conferencia. Destacó la estabilidad democrática, la alternancia política y algunos indicadores económicos del país, además de valorar su infraestructura y potencial turístico.
También elogió especialmente al expresidente Luis Lacalle Pou, con quien dijo mantener una relación personal. “Cuando yo era presidente del Ecuador (…) decía con claridad: el mejor presidente de América Latina es Luis Alberto Lacalle Pou”, expresó Lasso, presentando esa afirmación como su valoración personal.
Además, fue más allá y manifestó explícitamente su deseo de que Lacalle Pou vuelva a ocupar la presidencia uruguaya en 2029. Sobre Uruguay en términos más generales, Lasso afirmó que el país cuenta con “una democracia muy sólida” y destacó la continuidad institucional pese a la alternancia entre gobiernos de distinto signo político.
Apertura económica como generadora de empleo
En el tramo económico de la conversación, Lasso defendió la apertura comercial como una herramienta para ampliar mercados y generar empleo. “Integrarse al mundo, ¿qué significa? Un racimo de banano que llega a China es un empleo en Ecuador”, ejemplificó.
También repasó algunos resultados de su administración y sostuvo que su gobierno redujo el peso de la deuda pública y promovió el canje de deuda por conservación vinculado a las Islas Galápagos. En esta parte de la exposición, varias cifras fueron presentadas por el propio Lasso como balance de su gestión.
La discusión sobre inserción internacional adquirió particular relevancia para Uruguay. Para el exmandatario ecuatoriano, las economías relativamente pequeñas necesitan ampliar su acceso a mercados y evitar quedar atrapadas en una lógica de alineamiento automático entre las grandes potencias.
“El mundo es más que Estados Unidos y China”, afirmó.
El mensaje que atravesó buena parte de su intervención en Montevideo fue que América Latina necesita construir una agenda propia frente a las transformaciones globales: cooperación contra el crimen organizado, incorporación de inteligencia artificial, fortalecimiento institucional y una estrategia de inserción internacional que permita negociar con diferentes bloques.
