El economista Gabriel Oddone es la principal voz de Ágora, que se presenta como un “espacio de pensamiento” y usina de propuestas en diversas temáticas, que se lanzó la semana pasada en Montevideo con un acto donde la expresidenta de Chile Michelle Bachelet fue la oradora invitada y participaron el exmandatario José Mujica y el intendente de Canelones y precandidato por el Frente Amplio (FA), Yamandú Orsi.
El economista, que recientemente abandonó su cargo en la consultora CPA Ferrere dialogó con Ámbito sobre diversos temas de la economía y la política local, sin descartar sumarse al equipo de un futuro gobierno.
A pocos días del balotaje en Argentina, ¿cómo observa el escenario y qué impacto puede tener aquí?
- Las encuestas están dando un empate y, en principio, lo que uno debería pensar es que lo que Javier Milei ha sostenido en campaña no es lo que va a ejecutar. La versión que hay es que todo el equipo de Mauricio Macri es el que va a hacerse cargo de la política económica, lo cual supone en cualquier caso que sí va a procurar un enfoque más de shock, de ajuste fiscal y un intento por hacer una devaluación de la moneda rápida y una consolidación de los tipos de cambio en búsqueda. Mientras que el caso de Sergio Massa sería un enfoque donde va a tratar de conseguir alguna fuente de financiamiento que le permita sobrellevar y seguir estirando hacia adelante el proceso, es una foto mucho más gradual. Probablemente va a intentar demorar un ajuste fiscal, porque el ajuste sería duro, Es más probable que se genere una espiral inflacionaria.
En cualquiera de los escenarios, con Milei y un escenario recesivo de fuerte contracción económica y de fuertes ajustes de precios relativos, o con Massa y mayor volatilidad, para Uruguay no hay noticias positivas de Argentina durante 2024.
¿Cómo afecta la coyuntura actual argentina al Uruguay y qué valoración hace de cómo ha manejado el tema el gobierno?
- Afecta sobre todo al litoral y en alguna medida el comercio retail de todo el país, pero el resto de la sociedad no se entera. No hay nada que sea posible hacer para que esa diferencia de precios que hay hoy se puedan evitar. Lo que, en todo caso, puede hacer la política económica es mitigar de una manera muy parcial y absolutamente insuficiente esa distancia de precios, pero la diferencia de precio de trescientos por ciento no se compensa.
A diferencia de lo que pasó otras veces, cuando diferencias de precio de este tipo se resolvieron por la vía de los hechos con una gran devaluación en Uruguay, eso no va a ocurrir ahora, porque los fundamentos de la economía están sólidos y además el gobierno deliberadamente, aunque pretendiera hacerlo, no lo podría lograr. Por lo tanto, el Ejecutivo irá poniendo medidas de “parche” para intentar compensar algunas actividades severamente afectadas. La estabilidad es muy importante, pero no deberíamos hacer política de esto.
¿Hay alguna medida específica que se debería tomar?
- Hay cosas que se están haciendo y hay otras que se podrían generar. Por ejemplo, pensar en el IVA personalizado como una opción, permitir que la gente de que está en Fray Bentos tenga un IVA distinto, mucho menor para ciertos productos.
En Uruguay, más allá de los cambios de signo político que hubo, ¿la estabilidad económica ha seguido garantizada?
Sí, es una economía estable, sólida. Ahora tenemos una situación fiscal un poco más frágil, pero el país que goza de una combinación de estabilidad económica y política diferencial. Chile presenta mejores números que Uruguay, pero lo que Chile no tiene hoy en día es el nivel de estabilidad política. Entonces, el país conjuga esa ecuación de estabilidad y equilibrio.
¿Qué desafíos de gestión deberá enfrentar el próximo gobierno?
- Un futuro gobierno tiene que ser consciente de que hay 300.000 personas que son el núcleo duro de pobreza, que está compuesto fundamentalmente por niños y adolescentes. Todo el menú de política que son las asignaciones familiares, la tarjeta Uruguay Social, hay que potenciarlo y fortalecerlo, porque ahí hay un conjunto de oportunidades y de mejora de transferencia de esa población para darle acceso y darle seguridad.
Por otro lado, creo que Uruguay tiene que avanzar en el tema de la desigualdad de oportunidades, que afecta excesivamente a personas jóvenes y esencialmente a jefas de hogar. También en temas de empleo, considerando un sistema de cuidados para habilitar que esas mujeres jefas de hogar puedan compatibilizar y dialogar con su trabajo. O sea, hay que repensar nuestra materia de protección social, porque los desafíos que tenemos hoy distintos a lo que teníamos.
¿Este gobierno priorizó más a los llamados malla oro?
- Llegó con ese mandato. Este gobierno fue para pensar en los “malla oro”, por eso ganó la centroderecha que siempre piensa en los “malla oro”, porque cree que hay un derrame posible, y por tanto hizo bien el gobierno en pensar en ellos, porque es el mandato que recibió. Hay quienes no creemos en el derrame y creemos que hay que actuar de otra manera, pero esa es parte de la lógica del debate democrático y es entre centroizquierda y centroderecha en el mundo que se diferencian por esto.
¿Formaría parte del equipo económico de un eventual gobierno del Frente Amplio?
- Estoy dispuesto a, primero, si nos ponemos de acuerdo, mínimamente a trabajar y colaborar en un puesto para el que me convoquen siempre y cuando me sienta útil. Pero insisto, falta un año y medio. Ahora, el partido está en manos de los que buscan votos, eso se va a discutir en febrero o marzo de 2025.
¿Pero ha tenido alguna conversación?
- Conversaciones he tenido siempre con políticos. En el período anterior, conversé con Daniel Martínez mucho y conversé con Luis Lacalle Pou. Y en este período he conversado con Yamandú Orsi en alguna oportunidad y he seguido conversando con el presidente actual. Desde hace muchos años, tengo conversaciones como analista económico con personas que toman decisiones en Uruguay. Y esas conversaciones que he tenido ahora no son distintas a las que he tenido el pasado.
Ágora como espacio de reflexión
¿Se trata de un think tank progresista?
- Esa pregunta me la hizo exactamente un empresario hace unos meses en una reunión que hicimos donde me dijo “este es el think tank socialdemócrata” y mi respuesta fue “no”. ¿Por qué no? Porque en el think tank hay mucha gente que lo integra que no sé si adhieren a esa visión, porque la forma en la que convocamos a la gente son ciudadanos que tienen distintas experiencias, distintas visiones y vienen de distintos mundos, algunos de los cuales no sé ni siquiera cuál es su voto o su inclinación.
Las personas que estamos al frente de esto somos personas que tenemos una mirada progresista en un sentido amplio: adherimos plenamente a la democracia y a un funcionamiento de partidos políticos plurales y que tenemos la idea de que el Estado tiene que tener un rol relevante para atacar un conjunto de temas vinculados a la distribución del ingreso, a la equidad y al acceso de bienes públicos. Esos temas seguramente todos los que estamos en Ágora los compartimos. Después que eso se traduzca en algo que está al servicio de una visión política, es más difícil porque somos muy diversos. Hay gente del Partido Nacional, hay gente del Partido Colorado, hay gente del Frente Amplio y hay gente que no tengo ni idea de lo que votan. Entonces, la apuesta es a generar debates.
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